Llegados hasta aquí, supongo que ya te has permitido tiempo para observar, reflexionar y modificar aquellas conductas, miradas, palabras, etc. que no te beneficiaban ni a ti, ni a cada hijo. 

Recuerda la esencia: 

Los celos expresan temor ante la pérdida de tu amor especial y principalmente como madre. Cuando tu hijo te expresa esta emoción, te dice que te necesita a tí, a tu presencia y disponibilidad, pero sobre todo, sentir tu amor incondicional.

Por ello, en este artículo te quiero invitar a dos valiosas propuestas prácticas para que ese amor que sientes por él, le llegue a cada poro de la piel de cada hijo. Y si uno de tus hijos siente celos del hermano mayor, encontrarás la manera de aliviar ese sentimiento.

Porque ¿das por hecho de que le llega tu amor suficiente a cada hijo? ¿saben ellos que les amas incondicionalmente? Y puede que lo sepan o no, pero ¿lo sienten así?, ¿le llega a cada uno la dosis de amor que necesita?.

Expertos aseguran que a los hijos les llegan un mínimo por ciento de tu amor. 

Puede que te impacte como a mí me impactó la primera vez que lo leí. Lo cuestioné en muchas ocasiones, pero una y otra vez, la evidencia de la aparición de los celos lo demuestra. 

Estoy segura que con la lectura de los artículos anteriores sobre este tema, tu situación ha cambiado. Tu mirada ante los celos ha cambiado.

¿Qué? ¿Que ha caído en tus ojos este artículo así al azar y no sabes de lo que te hablo? Si es así, te muestro el artículo donde te guiará por este recorrido del tema de los celos. Este es: Escucha activa para ayudar a tu hijo con celos

Ahora ya, tu foco de atención también está en la intencionalidad y consciencia para asegurar esa dosis amorosa necesaria para el sano crecimiento. 

Ya estás más preparada para proporcionar la sujeción emocional que cada hijo necesita aunque la situación familiar haya cambiado con la llegada de un nuevo hermano y toda su repercusión posterior.

¿Quieres seguir en esta dirección? ¿Quieres bajarlo a tierra y poner en práctica valiosas vías de amor sin obstáculos en el camino para que así le llegue su dosis? 

Te propongo estas dos corrientes de amor sentido. 

 

1ª PROPUESTA: EXCLUSIVIDAD.

Esta palabra que me habrás leído más de una vez, exclusividad, significa buscar momentos para estar con cada hijo. 

¿Qué? ¿Esta es la potente propuesta? ¿Tanto misterio para esto? Y tu primera respuesta con seguridad puede ser, “Que ya lo haces”. 

Pero esta exclusividad no sólo es un estar con tu hijo, ni tampoco de cualquier manera. Sino un estar por y para el. Es decir, estar en cuerpo y alma. O para que me entiendas mejor, en cuerpo y mente. Por lo tanto, esos momentos estarán exentos de móviles, planificaciones de comida, organizaciones del próximo día, y un largo etcétera de pensamientos distractores que te pueden bombardear la cabeza. Es una exclusividad con tu presencia total en el aquí y en el ahora. 

Para un momento y piensa ¿cuánto de tu tiempo que estás con cada hijo es de esta exclusividad?. Poco, mucho o nada. 

La consciencia de esto, ya es un gran logro importante. Es una muestra de humildad poder reconocer que parecía que estabas con tu hijo, pero en su mayor parte, sólo estaba tu cuerpo. Tu mente estaba en otras preocupaciones, o acciones. 

Llegar a esta presencia todo el tiempo, no se que me dirán maestros del yoga y similares, pero yo hoy por hoy, en la dinámica cotidiana como madre, me parece complicado por no decir que roza la utopía.  

Por ello, no pretendo que llegues a conseguir estar presente en el 100% de tu tiempo con tu hijo, pero sí que estos vayan siendo conscientes, y que los puedas ir aumentando progresivamente. Al principio requerirá mucho esfuerzo mental y después se irá automatizando. 

No es la cantidad del tiempo de esta exclusividad lo que prima aquí. Mejor poco y de buena calidad.
 

Con calma, y con amor hacia ti misma, regresa a a la presencia con tu hijo cuando te des cuenta de que te has acordado de no remojar los garbanzos, o que se te ha olvidado decirle a tu amigo que….Para un momento y sal de ese “tengo que hacer esto o lo otro….”. Sí, la dinámica del hogar requiere unas acciones. No voy a negar la evidencia. El matiz diferenciador una vez más está en el cómo. Una planificación será más eficaz, con la previsión de estos tiempos exclusivos. 

En esa planificación, puede ser sola tuya y aplicarla en distintos momentos. Por ejemplo, hoy martes me voy a liberar la tarde para disponer ratos de oro de disponibilidad. 

Es una planificación que puede parecer muy sutil, pero a la vez muy necesaria. Con buscar intencionalmente pequeños momentos, te ayudará a salir de dinámicas del hacer. Aumentarás esta consciencia de cuánto has estado con tu hijo por y para él. 

Parar y observar el juego de tu hijo ya sea de forma individual o con el hermano, con esa presencia mencionada. 

Puedes apoyarte en la lectura de cuentos. Por ejemplo, leer un cuento sólo a uno de ellos. Puede que al acabar ese cuento, le narres otro al otro hijo. Aquí es importante que dejes claro los límites con mucho amor: “Ahora le voy a contar sólo a Juan. Ahora le toca a él.” “Luego te lo cuento a tí, Pedro”. 

Aquí un pequeño inciso por un matiz importante. Como el tiempo es abstracto, es interesante concretarlo. Y más por las características del pensamiento en edad infantil. 

Por ello, le relajará saber cuando es ese “luego”. Después de leerle a Juan. O después de cenar, por ejemplo. Si confía mucho en tu palabra también puede ser suficiente con “otro día” y llevarlo a cabo, claro. Más pronto que tarde. 

Otras formas de planificación más evidentes, pueden ser desde la verbalización de lo que ves. Se sentirá que sus necesidades son escuchadas, a la vez que se las nombra. Por ejemplo: “He visto que a veces se te hace duro compartirme, ¿quieres que busquemos una tarde para hacer algo sólo tú y yo?”  

Y agenciáis su lugar en el calendario con la importancia como si fuera una gran entrevista de trabajo. 

Concretar en el papel del calendario es otra manera de concretar el tiempo y ayudarle a tener la referencia de cuándo llega ese momento. 

Estos trabajos del tiempo también le ayudará a ubicarse y aumentar su seguridad. 

Posiblemente ya te hayas hecho una idea qué actitudes son importantes a cuidar en estos momentos cuando te decía que no vale estar de cualquier manera. 

Por ser actitudes fundamentales que evidencian y concretan la forma de llegar todo tu amor hacia tu hijo, te muestro alguna de ellas que serán imprescindibles: 

  • Observar sin juzgar, ni criticar, ni evaluar. Si tienes necesidad de hablar, puedes describir lo que ves, lo más objetivamente que te sea posible. 
  • Acompañar sin interferir en lo que esté realizando. Por ejemplo, ante una dificultad, no puede meter un juguete en una caja, estar a su lado y observar cómo hace sus esfuerzos para conseguirlo. No resolverlo tú por él.
  • Esperar. Dar tiempo como decía, a que por ejemplo solucione algún problema. 
  • El silencio también es un bien preciado. Antes de hablar piensa si es necesario para tu hijo la información. Recuerda que el lenguaje corporal habla mucho más que la voz. No es una casualidad que tengamos dos orejas y sólo una boca. 
  • Mirar sus posibilidades, sus logros, por muy pequeñitos que sean. Poner el foco ahí también es importante para ambos. 
  • Déjate sorprender por sus habilidades. 

Estas y otras tantas más actitudes de este campo, son las que respaldan principios universales como el respeto por tu hijo. 

Desarrollar estas actitudes requiere de esa comprensión que ya has alcanzado al saber y sentir lo que realmente necesita cada hijo, aunque lo exprese con una conducta inaceptable. Por ejemplo:  hacerse daño así mismo o a los demás.  

 

2ª PROPUESTA: JUGAR A BEBÉS.

Este juego  es muy útil ante la llegada de un hermano y en sus primeros años. Consiste en jugar a  hacer “como si”, en este caso, como si tu hijo mayor se ha convertido en un bebé. Métete sin miedo en tu papel de madre y padre que le hace todo tipo de carantoñas y palabras como si fuera de verdad un bebé. Verás la cara de ilusión que refleja su cara. 

A través de este aparente simple juego, le permite a tu hijo, liberar muchas tensiones. Una de ellas, el permitirle ser más pequeño en momentos dados para recibir más dosis de atención y cariño que necesita. 

No te asustes por la cantidad de veces que te pueda pedir jugarlo. Mucha paciencia porque puede necesitar jugar al principio muy a menudo, en muchos momentos, y puede darte la sensación de que no tener fin. Todo llega. Si llegas a aborrecerlo, recuerda las necesidades que se esconden detrás. Cuando esté satisfecha y cubierta, descenderá esta práctica. 

Para ello, también es importante permitirle que se meta en la cuna de su hermano, capazo del cochecito. También puedes preparar una bolsa con objetos como chupete, biberón, pañales, y todo lo que se te ocurra relacionado con el mundo de un bebé. 

Podéis jugar a poner un nombre a ese bebé. Mi hija se inventó el nombre de Arine y hasta quiso cambiárselo por su nombre. Desde la validación y nombrar lo que sentía, seguimos el juego. Es decir, mis palabras fueron: “¿Si? Veo que te gusta mucho el nombre de Arine y que te gustaría que te llamemos todo el rato así. Lo podemos usar en todo momento que quieras cuando juguemos, pero tu nombre es otro. Cuando seas más mayor, te lo puedes cambiar si así lo deseas”. Se zanjó el tema. 

También en estos momentos de juego, es normal que aproveche a hacer cosas en su nombre, como si fuera ese bebé y no el hermano mayor, que se le pide más exigencia, control y límite de sus conductas. 

Puede ser su momento idóneo para probar y expresar aquello que se siente con más libertad, sin riesgo de herir su persona. Me refiero a la libertad de poder aflorar sentimientos que los vive como feos hacia su hermano, que en realidad no le hacen sentirse bien consigo mismo. 

Es por ello que te invito a no asustarte si en estos momentos aparecen más gestos desagradables a modo de empujones, golpes, etc. 

Desde aquí, con la misma comprensión de su emoción, validando y nombrándola, será importante que siga recibiendo tu amor a través de la limitación de esa conducta. 

Tu hijo se sentirá sostenido emocionalmente y limitado conductualmente desde la comprensión, firmeza y amor

Recuerda la importancia de

limitar la conducta, pero no la expresión del sentimiento que la produce.
  

Ya con la “simple” expresión de ese sentimiento y su escucha desde el adulto, lo libera y se transforma. 

A modo de cierre de celos, quería resumir las siguientes ideas importantes: 

  • Los juegos son liberadores y sanadores. Desde el juego también puedes ayudarle a cubrir sus necesidades.
  • Validar y nombrar lo que le sucede, a tu hijo le hará sentirse escuchado y tenido en cuenta. En muchas ocasiones, con eso se sentirá satisfecho.
  • Otras, requerirá más presencia tuya, más mirada, más atención, aprobación y tu amor incondicional.
  • Ayudarle a cubrir sus necesidades vitales. Hacer que le llegue todo el flujo de tu amor para que se pueda sentir satisfecho, lleno y completo, le preparará para seguir creciendo, para subir un escalón más en su desarrollo.
  • Desde este sentir sentido, desde esta necesidad cubierta, ya no necesitará expresarlo a través de los celos.  

Ya estás preparada para coger tu parte de responsabilidad de este asunto con seguridad, sostén emocional y mucho amor. Recuerda que este amor no está reñido con límites, que cada situación requiera. 

Sé que quieres que tus hijos tengan una buena relación entre ellos. Sé que también estás más cerca de que lo consigan. 

Tu ayuda puede ser un regalo que hará que fomente sentimientos de unión y amor familiar.

Cada hijo y toda la familia en su conjunto saldrá beneficiada. Prueba y siente.

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