25Oct
Por: Amaia Biurrun Publicado en: octubre 25, 2019 Tema: Blog, mediación en conflictos Comentarios: 4

¿Recuerdas que el otro día te contaba el primer paso para poder ayudar a tu hijo e hija en una situación de conflicto con algún amigo?

Te hablaba de cómo poderle escuchar, permitirle su expresión y liberación emocional mientras conectas con él o ella y fomentas al mismo tiempo vuestra relación.

Este es el primer paso fundamental para seguir con los siguientes pasos de hoy. Así que si no lo recuerdas, te invito a leerlo aquí.

Ahora llegan otros tres pasos para tu hijo o hija consiga solucionar su problema. Resolver los conflictos, le ayudará a crear relaciones sociales de forma gratificante y sana.

Y para conseguirlo, es fundamental que los implicados en el problema, se entiendan, se respeten y se comuniquen lo que no les ha gustado y que necesitan. Estos son los ingredientes esenciales que responden un “cómo resolver los problemas sociales”.

Y te lo quiero contar con estos 4 pasos:
1º Escucha activa. Cómo escuchar y fomentar la expresión de su dolor por haberle bajado un amigo los pantalones El anterior artículo, con su enlace aquí.
2º Abre-puertas.
3º Mediación en el conflicto para que puedan poner en práctica habilidades sociales: asegurarte de que todos los implicados se escuchen y se sientan escuchados con turnos de palabra, traducción de malestares con palabras más comprensibles para el otro si así lo necesitan.
4º Compromiso y acuerdos. Desde el respeto y sentirse respetado. Desde el win-win, todos buscan la solución que les beneficie a todos.

Y todo ello, al principio necesitará de tu acompañamiento para ofrecerle las herramientas necesarias y pautas de comunicación. Y cuanto más las ponga en práctica, tu acompañamiento irá descendiendo progresivamente. Por eso, al principio es importante que estés cerca.

Gracias a tus verdaderas ayudas, llegará a establecer límites ante los demás expresando lo que no le gusta y lo que necesita.
 

¿Y sabes quién lo va a resolver? LO RESUELVE TU HIJO O TU HIJA.
Porque cuando ha tenido un conflicto con su amigo o amiga, es el que tiene el problema. Es quien tiene el sentimiento más doloroso y es y debe seguir siendo el protagonista de su historia.

Cuando tienes esto claro, que es un asunto que le compete a él o ella y tú le acompañas, te marca una gran diferencia en tu forma de actuar.

Recuerda: El papel protagonista lo tiene tu hijo y tu hija, y tu ayudas a que ese protagonismo lo mantenga.
 

Y sí, sé que como madre o padre no te gusta ver a tu hijo o hija que pase un duro momento y más cuando ha sucedido algo que lo consideras injusto o abusivo. A veces lo sentimos como dolor propio que nos lleva a la acción como protagonista.

¿Te has visto hablando toda poseída yendo al otro niño con cara de pocos amigos para dejarle claro que a tu hijo ni le toquen?

Venga vale, tu no, pero la abuela del parque que quiere defender a su nieto o nieta. ¿Te suena?

Por ello, es importante la pregunta del final del primer paso que escribía en el anterior artículo ¿te acuerdas cuál fue? ¡Exacto!

FINAL DEL 1º PASO PARA LA RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO:

Te propongo que le preguntes a tu hijo o hija: “¿Qué puedes hacer?”

Ya solamente tener unos minutos para pensar en lo que puede hacer, ya es un gran regalo que le brindas a tu hijo o hija. Un gran comienzo.
 

¿Porqué? Te podrás preguntar. Ya sólo con esta pregunta, para él o ella es:

  • una forma de asumir su responsabilidad en sus problemas,
  • crear hábito de búsqueda de recursos para solucionarlo
  • y evidencias de forma muy clara que es su asunto.

Y normalmente aquí, volvemos a caer en las falsas ayudas y con muy buena intención, seguimos ofreciéndole soluciones. Y a ver, yo no digo que no le ofrezcas propuestas, porque puede que las necesite. Sobre todo si no tiene habilidad en este paso por falta de práctica. Pero con darle unos minutos para pensar, ya es un gran inicio.

Tu le acompañas y le allanas su camino para que vaya desarrollando estas habilidades por sí mismo. Con mucha atención para saber cuando estás rebasando la línea roja de la falsa ayuda, y saber cuando ir retirándote. Eres su muleta con la que se apoya, pero la muleta es provisional. Ahora, tu cercanía le ayuda a recoger mucha fuerza para también dar este gran paso a la acción. Conforme coge fuerza y se va empoderando, tu ayuda cambia para que tu hijio e hija mantenga la sensación de que sigue teniendo el papel protagonista de su historia.

Y es que se requiere una gran valentía este momento de expresar al otro tu dolor y tu necesidad. ¿Cuántas veces te has “tragado” este paso por miedo, inseguridad y muchas emociones más que no te han ayudado a estar bien contigo mismo y mucho menos, a solucionar el asunto con la otra persona?

Ir a resolver ese asunto con eficacia, comunicar de forma asertiva lo que te ha dolido y necesitas es fundamental para recoger de este problema, una oportunidad de seguir fortaleciendo la relación, sobre todo con uno mismo ante los demás.

Así que te propongo llevarte bien  de los problemas, no los quieras esconder debajo de la alfombra y desde ahí, afina tu acompañamiento para llegara hasta su cierre de forma gratificante.

Sigamos con el siguiente paso de acción. Entre las soluciones que haya encontrado tu hijo o hija, es muy importante que exista la comunicación con la persona implicada.

2º PASO PARA LA RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO:

Te acercas al otro amigo con tu hijo o hija. Esta actitud ayudará:
– sin “cortar cabezas” y sin ser la defensora a ultranza de tu hijo o hija. Sí, se que le quieres mucho y que te resulta muy difícil mirar al otro sin desearle agarrarle del cuello, sobre todo, si es un tema recurrente. Pero recuerda, como es el asunto de tu hijo o hija, TU LE ACOMPAÑAS para que lo resuelva él o ella.

– Así que recupera tu lugar, desenrédate de este asunto como algo personal y acércate en son de paz, con mirada de amor y comprensión hacia el otro niño o niño. La otra persona seguro que también necesita algo, aunque sea entender qué ha pasado.

– Cuando te desenredas del asunto, tu actitud será con ganas de ayudar desde la colaboración y participación protagonista de los implicados. Y esto lo sentirá el otro niño implicado.

Te acercas y le dices: “Disculpa Iván. Veo que habéis tenido un problema y no se si os habéis quedado bien. Iker (el hijo), quiere decirte algo importante para él”.

Estás ayudando al primer paso activo a la acción como “abre puertas” a la comunicación que le llevará a acercarse a la resolución del conflicto.

Como habrás intuido, este paso, conforme lo utilices, tu ayuda disminuirá para que sea tu propio hijo o hija quien lo acabe haciendo por sí mismo.

3º PASO PARA LA RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO:

Es muy importante que consigan este objetivo clave: escucharse uno al otro y cada uno sentirse escuchado. Así que tu ayuda sigue consistiendo en poner palabras a esos dolores, acompañando para que cada uno tenga su turno de palabra y su turno de escucha.

Y aquí te puedes encontrar con dos opciones:

-Una A; que puede ser más sencilla. El otro amigo no se siente con ese dolor y malestar. Quería jugar y ha pensado que esa idea de bajarle los pantalones podía ser divertida.

-Otra, llamémosle opción B; menos sencilla porque los dos implicados están con dolor y malestar. Le ha bajado los pantalones como venganza por algo que ha hecho y no le ha gustado.

Opción A: cuando el malestar y dolor lo tiene sólo un niño o niña.

Si tu hijo está sin fuerzas y con inseguridad para decirle, le puedes ofrecer otra frase muy clave: “ahora le puedes decir lo que no te ha gustado para que entienda cuales son los juegos y las formas que te divierten y poder así pasároslo bien”.

Si sigue atascado, le puedes añadir este refuerzo: “seguro que te escucha y entiende lo que no te ha gustado”.

Es muy probable que tu hijo comience a expresarse y pueda decir algo así como: “No me ha gustado que me bajes los pantalones y no quiero que me lo hagas más”.

Como era en plan de juego y por la comprensión de la situación de todos, será sencillo sustituir este juego por otro divertido para los dos. Y puede darse por zanjado el tema. O puede que tu hijo necesite algo más de tiempo para procesar este problema y no tenga ganas de jugar más. También puede darse por zanjado desde ahí.

Opción B: cuando el malestar y dolor lo tienen los dos niños o niñas.

Como hay dos dolores dañados en los dos implicados, le añades a la primera frase de la opción A, “Está aquí Iván que sé que puede escucharte porque quiere resolver este malestar o este problema que habéis tenido”.

Tu hijo se puede expresar y como el otro niño se puede sentir intimidado por ti por considerarte una parte no neutral, ya que eres su madre o su padre, de nuevo muestras tu actitud de ayuda verdadera con otro “abre puertas” para este otro niño.

“Y ahora es tu turno, Iván. ¿Hay algo que ha hecho Iker que no te ha gustado y te ha salido decírselo bajándole los pantalones?”.

Es el momento de escuchar al otro niño, de traducir su dolor, de asegurarte de que tu hijo o hija también le escucha y entiende su malestar.

4º PASO PARA LA RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO:

Cuando cada uno se haya sentido escuchado y comprendido, puedes acompañarles al cierre final. “¿Qué idea se os ocurre para solucionar este problema?”

Y comienzas a guiar desde el inicio: “Si a ti, Iván, hace otra cosa que no te gusta, ¿Cómo se lo puedes hacer saber que no te gusta (eso: si lo añades de forma concreta, mejor) sin bajarle los pantalones?”

“Y ahora Iker (tu hijo), si te salen ganas de hacerle a Iván (eso: que no le ha gustado y de nuevo, lo pones con palabras para que facilites más claridad), ¿Qué vas a hacer? ¿Cómo lo vas ha hacer diferente?” “Así podrás saber si esa idea le gusta o no a Iván, o buscas otra”.

Es un rebobinar la película pero desde una versión más enriquecedora para todos.

Esta conversación que estás como acompañante, pones en práctica el cuarto paso activo de la resolución del conflicto: el compromiso desde el respeto de uno mismo y del otro. Realmente es un acuerdo en el que ambos protagonistas del problema, buscan la solución en la que los dos se sientan bien.

NADIE PIERDE. ESTO ES UN WIN-WIN. Un ganar y ganar.
 

Y UNA PROPUESTA EXTRA DE CIERRE:

Con esta propuesta, les puedes ayudar para confirmar este compromiso y de que todo este proceso ha sido eficaz con una especie de juego de forma provocativa:

“¿Choque con un el dedo pequeño?” Y normalmente no suele haber juego que se resistan.

Y vas añadiendo más diversión a la situación con un: “Bueno, parece que vais volviendo a ser un poco más de amigos.”

“¿Os atrevéis a hacer otro choque con dos dedos?” Y si ya han entrado al juego, muy probablemente seguirán.

“Bueno, bueno, esto está siendo muy diferente. Parece que dos amigos se están entendiendo cada vez más”.

“¿Y con tres, cuatro….?”

Pruébalo, verás como cuando llegan a los 5 dedos, lo hacen con un gran choque de manos que sella este compromiso y esta resolución de forma constructiva.

Así que, para ayudar a tu hijo con un conflicto, sigue estos pasos desde tu lugar de adulto que acompaña desde tu papel secundario y asegúrate de que le ayudas a tu hijo e hija a coger el protagonismo de su asunto. Pasos:

Escucha activa. (Anterior artículo) De nuevo te dejo el enlace aquí. para que lo puedas leer si no lo has hecho.

Abre-puertas.

Mediación en el conflicto para que puedan poner en práctica habilidades sociales: asegurarte de que todos los implicados se escuchen y se sientan escuchados con turnos de palabra, traducción de malestares con palabras más comprensibles para el otro si así lo necesitan.

Compromiso y acuerdos. Desde el respeto y sentirse respetado. Desde el win-win, todos buscan la solución que les beneficie a todos.

Con el bonus extra que confirma el cierre del conflicto. 

¡Bueno!i te ha gustado este artículo, puedes hacer tres cosas:

  1. Compartirlo con las amistades y redes sociales para que les ayude a más personas,
  2. Ponerlo en práctica y disfrutar del cierre y vuelta al juego sano.
  3. Escribir un comentario contando tu experiencia, que yo encantada de escucharte.

Si necesitas más ayuda puedes contactar conmigo. O tal vez quieras consultar los servicios que ofrezco.Puede que estés en una asociación y creas que puedo aportar en ella con una conferencia. ¿Quieres contar conmigo como ponente?

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4 Comentarios:

    • Susana García González
    • octubre 29, 2019
    • Reply

    La verdad que tiene muy buena pinta!!! Y sobretodo que cuando vemos que tu lo pones en práctica la respuesta es bastante positiva…
    Lo que nos falta es integrar todas estas ideas que nos transmites y “memorizar” esas frases mágicas que nos pones como ejemplo.
    Lo dificil es mediar sin que alguno se sienta intimidado y también es difícil reducir el sentimiento de enfado para que no acabe en patada y te escuchen en medio de la trifulca.. Porque si hay patadas tienes que poner límites(no nos pegamos), pero si pones límite parece que no haces escucha activa sino que juzgas…que difícil!!!!
    Muchas gracias por estos 4 pasos!!!

      • Amaia Biurrun
      • octubre 29, 2019
      • Reply

      Poco a poco. Comenzar a entender malestar de tu hijo y de su amigo con el que ha tenido el problema, ya es un gran cambio en tu actitud. Inconscientemente tu cuerpo refleja ayuda y comprensión. Y eso ellos lo puede percibir.
      Ahora bien, los límites no tienen porque entorpecer la escucha, ni mucho menos, llegar a entrar en un juzgar.
      Y para ello es importante no enredarnos al ponernos ese límite, marcarlo con ayuda física, es decir, parar por ejemplo su mano con un “de esta manera no quiero que me lo digas”.
      Canalizar la expresión de su enfado desde la escucha es un arte. Y como tal, de aprende haciendo. Así que mucho ánimo y muchísimas gracias por compartir tu opinión.

    • Silvia
    • octubre 28, 2019
    • Reply

    Muchas gracias Amaia, por contarnos tu secreto. Ese que te permite escuchar y así ayudar que el hijo/a crezca sano, libre, seguro, tranquilo.
    Me ha encantado la escucha, el acompañar, el apoyo, la pregunta “¿Y qué puedes hacer ahora?. Efectivamente, lo pongo en práctica y veo que me ayuda a educar a personas.
    Un abrazo.

      • Amaia Biurrun
      • octubre 28, 2019
      • Reply

      ¡¡Muchísimas gracias también a ti , Silvia!! Tu me ayudaste mucho en este gran aprendizaje contigo y con tus hijas. ¡¡¡Millones de gracias!!!

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