Sé que le quieres ayudar y animar a superarse a sí mismo. Pero ¿qué tal si lo haces de otra manera para asegurarte que sea una verdadera ayuda? 

Lo que hoy quiero proponerte es cambiar el “muy bien” por otra forma de expresarle lo que te estás sorprendiendo, alegrando, o similares. Y simplemente lo puedes hacer al describir lo más neutralmente posible lo que está haciendo. 

Y es que cambia mucho para tu hija cuando, por ejemplo, ha conseguido subir a un lugar que para ella antes era muy difícil, decirle: “¡Anda! ¡Marta! ¡Has conseguido subir hasta allí arriba de la escalera!”; en vez de decirle un generalizado y al final vacío “¡¡muy bien!!”. 

O un “veo que has hecho un gran esfuerzo por esperar tu turno o por aguantarte las ganas de correr dentro de este lugar….” “en vez de “te has portado muy bien”. 

Con el “muy bien”, además de ser muy cuestionable qué es realmente al tener tantas valoraciones y prismas como personas, no fomentas la verdadera dirección de crecimiento. 

Y la verdadera ayuda es la que hace crecer de dentro hacia afuera.

Esta es la dirección de crecimiento con la que puede logra cimentar de forma sólida y firme toda su persona. 

Esa aparente palabra inofensiva del “muy bien”, engancha e interfiere en esa dirección del verdadero crecimiento que te contaba. 

Con este refuerzo externo, lo que vas fomentando es la atención de tu hija en tu opinión, valoración y satisfacción, como referente para su crecer. 

Por lo tanto, si el foco de atención esta en el otro, va dejando de lado su propia referencia para saber lo que siente y necesita ella realmente.

Si pierde su propia referencia, se desconecta de su fuente de aprendizaje y desarrollo. Es entonces cuando va estableciendo otras referencias ajenas. Primero contigo y después serán con otras personas importantes para ella, como por ejemplo, la profesora, amigos, etc. 

Si el referente está en el otro, la capacidad de auto-superación por sí misma ya no es tan válida. Empieza a germinar la necesidad de buscar otras referencias ajenas para crecer. Para su propia superación, necesita la búsqueda de aprobación externa, comparación o competitividad con el otro. Y desde aquí, créeme si te digo que no llega a saciar su necesidad. Por eso digo que engancha. Es un adictivo insaciable. 

Y esta espiral comienza con un aparente inofensivo “muy bien”, que lo dices con toda buena intención. 

Y lo puedes cambiar simplemente desde otra forma de comunicarte con tu hija. Desde otra forma de ayuda. Es como si fueras un gran espejo. Sí, un espejo neutral que refleje lo que hace y puede sentir para que vuelva a conectar con ella misma. “Simplemente” describiendo lo que ves, es una gran y verdadera ayuda para crecer por ella misma. Evita juicios de valor como el “muy bien” y cámbialos por ejemplo por: 

“Sí, veo que has recogido tu sola la ropa”.  

“Veo que has conseguido hacer….”

“Habéis estado jugando sin haceros daño….”

“Habéis conseguido poneros de acuerdo..y estar disfrutando….” 

Te puede parecer que necesita ese refuerzo del “muy bien” para proporcionarle ánimos y aliento para conseguir algo. Pero no hay mayor refuerzo que el de uno consigo mismo. Va dentro de nuestra programación innata la capacidad de desarrollo, esfuerzo y auto-superación por una misma. 

Son nuestros propios retos y logros los que nos hacen ponernos en marcha para crecer y superar todas las dificultades.

Así que, te animo a ofrecer a tu hija estas otras verdaderas ayudas,  trasformando ese “muy bien” por una descripción neutral y objetiva de lo que hace, puede sentir o en su propia conducta. Todo ello desde la claridad en tu objetivo: mantener o buscar la conexión con ella misma, para que re-dirija constantemente la atención en su fuente de información: su interior. Y ser ella misma la que experimente, explore y deduzca lo que hace y siente.

Esta forma de comunicar y de acompañar en su crecimiento de dentro a fuera, es lo que le asegura construir los cimientos de la responsabilidad, seguridad en ella misma, autonomía,  entre otras grandes oportunidades. 

¿Y para quién quieres que crezca, para ti o para ella misma?
 

Así que sólo me queda animarte  a que como madre, confíes en sus grandes posibilidades y acompañes la verdadera dirección de crecimiento, desde su interior, hacia el exterior. 

Alimenta tu confianza y tu forma de comunicación para que SIEMPRE conecte con ella misma. 

Yo no quiero que mis hijos pierdan su propio referente de aprendizaje y desarrollo. ¿Y tú? Si te ha gustado este artículo, puedes hacer tres cosas:

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  2. Ponerlo en práctica
  3. Escribir un comentario contando tu experiencia.

 

Si necesitas más ayuda puedes contactar conmigo. O tal vez quieras consultar los servicios que ofrezco. Puede que estés en una asociación y creas que puedo aportar en ella con una conferencia. ¿Quieres contar conmigo como ponente?

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