No decir la verdad o las mentiras en los niños, son una gran oportunidad educativa que los padres y madres para crear confianza. Y también favorecer la sinceridad con los hijos, enseñarles a diferenciar la fantasía de la realidad, asumir responsabilidades y enseñarles valores desde una crianza respetuosa.

Sé que te genera malestar y desagrado tener un niño mentiroso, sobre todo cuando la mentira es tan obvia y evidente. Pero antes de seguir alimentando ese malestar, te invito a reflexionar sobre estas dos preguntas:

  • ¿Te has preguntado qué es lo que realmente le lleva a tu hijo a mentir?
  • ¿Qué puedes hacer para evitarla y fomentar la sinceridad en tu hijo?

En este guía completa sobre niños mentirosos, te quiero ofrecer las respuestas a estas dos preguntas. Ayudándote con este tema.

 

¿Por qué mienten los niños?

La mentira en los niños o en tus propios hijos, siempre te puede ofrecer información del momento.

  • Las mentiras de los niños expresan sus necesidades no cubiertas. Y a través de la mentira obtiene lo que necesita.
  • Cuando un niño miente, evita algo que teme.

Puedes hacer de la mentira, un recurso de aprendizaje para ti y para tu hijo. Un motivo de unión y de comprensión. Si escuchas la necesidad que te demanda tu hijo, podrás atenderla y tu hijo cubrirla. Si escuchas el significado oculto de la mentira del niño, podrás ajustar tu ayuda cuando lo necesite y recoger más información de aquello que no le beneficia. Es aquí cuando la mentira os puede unir más.

Sé que es duro que te diga, que tu actitud puede contribuir y provocar una mentira. Pero a partir de ahora, puedes aumentar tu consciencia y mejorar tu reacción para generar sinceridad.

Un buen comienzo sería practicar tu propia honestidad y cultivarla en tu persona.
Servirás de modelo para fomentar este aprendizaje en tu hijo. Posteriormente, debes estar preparada para escuchar verdades amargas y verdades agradables.

¿Sí? ¿Estás preparada para ello? A veces son duras. ¿Cómo reaccionas cuando te dice una verdad amarga? Por ejemplo: “odio a mi hermano” o “odio a la abuela”. Puede que antes de leer este artículo, tu reacción fuera la de intentar convencerlo de que ese es un pensamiento no legítimo y que es importante que lo cambie.

En esta supuesta conversación, puede que tu hijo mantuviera su idea con más enfado y con más firmeza. Vas sintiendo que tu propósito de que piense de otra manera está cada vez más lejos.

¿Cómo reaccionarías ante esta situación? Tu hijo va observando tus respuestas. Puede que en ese momento estés en un grado alto de enfado y dura desaprobación de tu hijo. Y aquí tu hijo tiene dos opciones:

  1. O unirse a tu enfado, aumentar su resentimiento cada vez con más rabia, lo cual os llevaría a entrar en una batalla perdida.
  2. O bien, ceder en su sentir por querer complacerte y no querer perder tu cariño, provocando una mentira diciendo: “qué no. Que le quiero mucho”. Sin ser sincero con sus propios sentimientos.

Sé que quieres que llegue a ese sentir de tu hijo con respecto a la abuela, o a su hermano. Pero no por encima de sus propios sentimientos por querer complacerte. Desde ahí, el mensaje que le das es:

“No son válidos tus sentimientos. O los cambias como sea, o no te quiero”.

Es decir, sólo te gustan las verdades agradables y tu hijo lo recoge como un: “le voy a decir lo que quiere oír”, no lo que realmente siente. Esta es la dirección opuesta a la sinceridad con uno mismo, que esa es muy seria, y la sinceridad con los demás. Son peligrosas mentiras ocultas que pueden pasar desapercibidas y dañar tu relación con tu hijo.

Por lo tanto, atenta a no provocar mentiras y evitar que mientan en defensa propia. Desde este ejemplo, la defensa propia de tu hijo sería la búsqueda de tu amor y aprobación por encima de su sentir.

Otras formas de defenderse más evidentes son las de querer evitar un castigo. No entraré mucho sobre el tema de castigo para niños que mienten, porque, llegando hasta aquí, ya sé que no persigues esta práctica educativa. Sólo atento al posible mensaje oculto: “si eres sincero, eres castigado”.

Ahora que ya estás preparada para escuchar las verdades amargas y permitir todo tipo de expresión emocional. Así vas a evitar las mentiras infantiles.  Te voy a contar como seguir la dirección del acercamiento entre vosotros a través de la mentira.

 

¿Cómo puede ayudar la mentira a uniros más?

La mentira infantil puede uniros a través de la escucha real de los sentimientos y emociones que lo han originado. Para ello, por un momento aparca en sí la mentira en sí misma, y desarrollar esta habilidad de entender lo que tu hijo está sintiendo.

¿Cómo escuchar la información que te da una mentira de tu hijo?

Lo primero: activando tus sensores, tu amor y comprensión del sentir de tu hijo.

Cuanto más afines esta habilidad, más podrás conectarte y unirte con tu hijo. Será desde esta unión, cuando tu hijo:

  • sienta tu apoyo, amor, y sostén emocional.
  • y pueda sentirse libre para ser sincero y honesto.

Quiero concretar más esta forma de escucha para que puedas desde hoy, empezar a practicarla.

Cómo trabajar las mentiras en los niños

¿Cómo trabajar y ayudarle a no mentir a tu hijo? ¿Cómo ayudaros mutuamente? ¿Cómo escucharle realmente?

  • No tomarte la mentira como algo personal. Eso te ayudará a que no entres en un gran enfado, disgusto y todas sus variantes. Así que coge algo de distancia con respecto a tu sentir emocional, respira y continúa el proceso de acompañamiento de la expresión de tu hijo. Maneja tu enfado de forma saludable. Cultiva tus reacciones porque ya has visto que éstas le pueden llevar a tu hijo a elegir entre la sinceridad o la mentira.
  • No entres en el sermón, ni interpretación ni mucho menos la crítica, cuando un niño miente. Desde aquí, hablas desde tu cabeza y no conectas con el corazón y sentir de tu hijo. Por lo tanto, evita los discursos mentales, y emitir juicios de valor. Ni consejos, ni instrucciones. Desde aquí, además de alejarte de tu hijo, puedes provocar en él más resentimiento y enfado al no sentirse ni escuchado ni comprendido.
  • Establece con tu hijo un diálogo constructivo. Es mejor afirmar lo que ves. Hacer declaraciones sin herir, en vez de hacerle ningún tipo de pregunta que te aleje del sentir de tu hijo. Ponte en su piel, diciéndole.
    • Te veo muy enfadado con el abuelo.
    • Parece que te ha pasado algo con tu hermano para que sientas ese gran enfado y rabia.
    • Puedes contarme lo que hizo la abuela o tu hermano que te hizo enfadar tanto.

Si dejas tu rol de madre, puedes convertirte en una juez o policía, que parezca que estés investigando sobre un caso, en vez de dar respaldo emocional a tu hijo. Así que siempre desde tu sensibilidad materna y desde el sentir de tu hijo. Por lo tanto, sé muy prudente con las preguntas. Muchas de ellas pueden ser dañinas y provocadoras que inciten a la mentira.

Tu hijo, puede sentirse molesto si se siente interrogado. Y desde esta vía, es más difícil que llegues a conectar con él. Entre estas pregunta-trampa están los “¿Por qué…?” A veces ni ellos lo saben explicar desde el razonamiento. Y además, pueden forzar a escoger entre una torpe mentira o una confesión embarazosa que no acompañe a su bienestar.

Sabrás si has establecido un diálogo constructivo cuando consigas escucharle realmente. Lo sabrás también por su reacción. No sentirte escuchado es no sentirte comprendido. Desde esta sensación tu hijo se resentirá más, aumentará su enfado, su malestar y se alejará emocionalmente de tí. Conflicto desagradable garantizado.

Si observas en tu hijo la libertad de poder expresarse, y tú de escucharle, podrás también saber lo que te está pidiendo, lo qué necesita. Es este el gran aprendizaje que te da la mentira. “La abuela le dio un beso a mi hermano y a mí no”, “o le trajo un regalo a él y a mí no” o similares.

Las consideradas mentiras que pueden hacer los niños utilizando la fantasía. Esto también te informa sobre sus necesidades. Por lo tanto, empieza por el reconocimiento. Nunca la niegues. Desde la misma fantasía, puedes reconducirla con amor y comprensión y ayudarle al mismo tiempo. Le puedes ayudar a distinguir entre la realidad y las ilusiones de una forma muy progresiva y amorosa.

Por ejemplo, imagina que tu hijo de 4 años está construyendo una torre muy alta y de repente chilla con mucho miedo: “¡mamá, que está llegando un huracán!” Ahora en vez de responder con un “no hay ningún huracán, hijo. Éstate tranquilo”. Puedes entrar en su mundo imaginario y tratar el asunto desde ahí. “¿Cómo? ¿Qué se acerca un huracán? ¿Y te puede tirar la torre que tanto te ha costado hacer? ¿Qué puedes hacer? ¿Te puedo ayudar en algo?”.

Motivos por los que miente un niño

  • Mienten para evitar lo que temen: ya sea un castigo, una retirada de amor tuyo, miedo a no sentirse aceptado ni querido, etc.
  • Mienten para obtener lo que necesitan. Por ejemplo, amor incondicional, apoyo y sostén emocional.

Las mentiras os pueden unir o alejar más. Dependerá del uso que como madre hagas de ellas. Por lo tanto, practica la verdadera escucha con la que le permites a tu hijo decir verdad.

Escuchar esa verdad expresada en esos sentimientos, aceptarlos y llegar a comprenderos. Será desde aquí, cuando puedas conectar emocionalmente con tu hijo, y mostrarle tu amor incondicional cuando lo está necesitando.

Recursos para hablar de la mentira con tu hijo

Un cuento muy interesante para hablar de la misma mentira es:

  • La cosa que más duele en el mundo. Del autor Paco Livan y Roger Olmos. Editorial OQO.

Os ayudara a contaros más la verdad y menos mentiras.

 

Como anécdota, sabias que hay un sorprendente estudio que revela que los niños mentirosos son más inteligentes. Pero esto es un tema a tratar otro día. Mientras tanto te invito a leer otros artículos o a conocer mi asesoría familiar.

Asesoría familiar

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