Guía completa para padres con hijos con una conducta sumisa. Te voy a dar herramientas para estos niños o niñas que muestran obediencias insanas, obediencia ciega o sumisión ciega. Educa a tus hijos para que sean obedientes, no sumisos.

Los niños con conducta sumisa, tienden a ser niños sumisos. Se comportan de una forma muy pasiva y se someten al dominio de las demás personas. No deciden, no dicen lo que sienten, no satisfacen sus necesidades y evitan los confictos con los demás. Tienden a comportarse de esta manera, porque tienen temores y miedos.

Niños sumisos

Como padres y madres, queremos hijos con carácter y personalidad, pero también con obediencia. Pero no todo grado de obediencia es recomendable. Lo típico que se suele decir, o por lo menos lo habrás escuchado: “Si te dicen que te tires de un puente ¿qué? ¿te vas a tirar?”. Es decir, el comportamiento que se deje llevar sin propio criterio por lo que le digan y/o hagan otros niños.

Así que la obediencia tiene sus grados, sus momentos para aplicarla y sus formas de fomentarla con criterio. Establecerla desde un fortalecimiento del carácter y personalidad de tu hijo o hija sin llegar al otro extremo, la sumisión, es un gran comienzo.

Y esto no resulta nada fácil. De ahí, que cueste diferenciar a un hijo sumiso de un hijo obediente. Y más si añadimos otro matiz importante, el de sumisión ciega, que aún es más potente que una sumisión, porque no se da cuenta de ello. Y si no es consciente, no puede actuar para cambiarlo.

Por ello, os traigo esta guía para padres y madres con niños que muestran obediencias insanas, obediencia ciega o sumisión ciega. Ayúdales a sacar el potencial que llevan dentro, cuidándose a sí mismo y a las demás personas con quién se relacione.

Esta es una gran clave para encontrar el bienestar personal y emocional de tu hijo o hija y de toda la familia: encontrar el grado de obediencia adecuado con criterio y con respeto, para que no desarrolle una sumisión con la que se deje llevar por los amigos, que no les muestre sus ideas ni necesidades de forma clara y segura, que no se exprese con naturalidad y sin iniciativa.

Características de niños sumisos

  • Un niño sumiso, tiende a obedecer ante los amigos sin exponer o mantener su criterio propio. Se deja llevar por el grupo de amigos y actúa como si fuera un robot sin personalidad propia, haciendo lo que le dicen.
  • No muestran iniciativa propia y si la tienen, la abandonan en cuanto hay otra propuesta de otra persona.
  • Huye de los problemas o del conflicto en sí mismo. En cuanto sienten que puede meterse en problemas, se va a otro lugar y hace como si no pasara nada, no quiere hablar del tema.
  • Puede llegar a asumir la culpabilidad de algo, aunque no tenga que ver con él.
  • Le cuesta expresar claramente sus ideas ni necesidades, sobre todo, fuera del ambiente familiar.
  • Es un niño muy fácil de jugar con él para los demás compañeros porque se acopla y se acomoda rápidamente a lo de los demás.
  • En familia se muestra con mucho enfadado o tristeza que lleva a la pasividad, al no querer hacer cosas y mucho menos, con ilusión.
  • Le cuesta hablar en grupo, sobre todo si son desconocidos o poco conocidos.
  • Si es intimidado un niño sumiso, no se defiende ni lo dice en el centro educativo. A veces también le cuesta compartirlo en el hogar.
  • Muestra un carácter inseguro, se siente débil y con baja autoestima.

Comportamiento de un niño sumiso

  • Muestra actitudes muy sociables. Es un gran socializador, que conecta con los demás y suele ser, al principio querido por el grupo.
  • Le cuesta establecer los límites y decir al otro lo que no le gusta o lo que no está de acuerdo.
  • En muchos momentos, cambio fuerte de comportamiento en la calle y en el hogar. Del agrado y aparente felicidad, a un enfado constante con los padres.
  • O mantiene parecida la dinámica en el hogar, de agrado y obediencia, de los que pueden ser descritos como “niños buenos”, pero con rostros sin ilusión, pasivos, perezosos, etc.

Peligro de confundir niños obedientes con niños sumisos

Para no confundir los niños obedientes de los niños sumisos, es importante comenzar por diferenciar obediencia de la sumisión. Y posteriormente, qué conductas finales son desde un u otro ámbito.

En la obediencia, uno acepta, accede acatar la voluntad o ley del otro, padres, ya sean otros adultos o niños. Mientras que, en la sumisión, el niño se siente obligado a hacer lo que el otro quiere y le dice.

Aunque en ambas llegas a una conducta final que quiere otra persona, hay un matiz muy diferente antes de llegar a esta conducta final. Es el proceso previo, para decidir hacer una u otra.

Si la conducta final la hace un niño desde un aceptar, aunque sea con comienzo de resistencia expresada, pensando y reflexionando, está en la obediencia. Pero en cambio, si la conducta final la hace sin pensar y sin saber si le beneficia o le perjudica porque ni siquiera se pregunta ni sabe lo que necesita ni lo que quiere, esta actitud y conducta es desde la sumisión.

Por lo tanto, la propia ceguera o no, la desconexión con uno mismo o conexión, la reflexión o automático, es lo que en la práctica diferencia la obediencia de la sumisión.

Y lo importante es tenerse en cuenta con conexión con uno mismo, con consciencia y reflexión, es decir, la propia escucha de uno mismo, para tomar una decisión que te beneficie y te permita seguir creciendo desde el bienestar.

Preguntas parecidas a, por ejemplo: “¿Quiero hacerlo?”; “¿y si no lo hago, me ayuda o me perjudica?; ¿Para qué lo hago?; etc.”, es importante. Y para ello, es importante tu referencia como adulto para favorecer este momento de decisión. Y desde ahí, puede que, en un momento dado, pueda elegir actuar desde una sumisión, pero si la realiza con consciencia, posiblemente la elija para salir del paso en ese momento concreto y no derrochar energía en algo que no merece la pena.

Y la escucha de uno mismo y la respuesta a esta escucha, es la mayor consecuencia que puede tener en el desarrollo de su persona. Y esto no sucede solo a tu hijo o hija, sino le sucede a toda persona. Para ello, comencemos a escucharles para ofrecerles un modelo de escucha para poder imitar posteriormente consigo mismo.

Cómo se siente un niño sumiso

  • Un niño sumiso ciego, sin saber que está siéndolo, se puede sentir:
  • Enfadado constantemente con el mundo o con los padres. En realidad, será un enfado consigo mismo por no saber establecer límites su enfado es la alarma y aviso de “ayúdame que no sé”.
  • Puede que también en momentos de tristeza.
  • Desmotivación, des ilusión, inapetencia.
  • Dependiente con el juego social. Se suele mostrar como un ser muy social, aunque en los momentos de juego, no le “brillen los ojos” de ilusión.
  • Controlado, atado, sin capacidad de decisión por miedo a que le abandonen.
  • Inseguro consigo mismo.
  • Poco valorado. Mi opinión no importa, no la quieren, no es necesaria. Y puede sobrevalorar al otro.

¿Por qué mi hijo se deja manipular?

  • Por una desconexión de uno mismo. No sé lo que quiero, ni de lo que necesito y menos, me esfuerzo en conseguirlo.
  • Desvaloración. No se siente valorado él mismo. Piensa que las ideas, aptitudes de los demás son mejores.
  • Por gran necesidad de sentirse perteneciente a un grupo o a una amistad concreta.
  • Otros causas a valorar.

Cómo cambiar el comportamiento de un niño sumiso

Más que cambiar un comportamiento sumiso, te animo a que vayas a la comprensión de ese comportamiento. Ir al sentimiento, necesidad y pensamiento que le llevó a actuar de una forma sumisa, es fundamental si le queremos ayudar. Su conducta visible es la alarma, el aviso de que hay más asuntos de fondo y base que necesitan ser cubiertos para que la conducta pueda cambiar. Es la única vía o bueno, la vía efectiva que lleva al desarrollo del bienestar.

Cambiar su conducta visible y deseada sin entender todo este entramado detrás, realmente es fomentar este modelo de sumisión que tu hijo luego puede reproducir en el campo social. Así que lo importante para favorecer otro comportamiento contrario a la sumisión es ampliar esta mirada más amplia de comprensión para poder ayudarle desde la base: autoestima, conexión, respeto, capacidad de autosuperación, baja autonomía y todos los demás ingredientes ocultos que impiden llegar a un bienestar personal.

Por lo tanto, la actuación más eficaz es ir a estos ingredientes ocultos para llegar a la raíz del asunto. Y para ello tu hijo necesitará tu acompañamiento y arrope emocional en todos los ámbitos de su vida, no sólo en este social.

  • Hablar de lo sucedido con una comunicación positiva y efectiva. La técnica del espejo le ayudará (la comento más abajo).
  • Definir clara, directa y concreta el problema.
  • Planificar un plan de acción.
  • Hablar de los logros.
  • Buscar soluciones a las dificultades.

Cómo ayudar a un niño con conducta sumisa

  • Cuanto más pequeño sea, más ayuda necesita sin anular su iniciativa ni su decisión.
  • Darle a elegir entre dos opciones en aspectos relacionados con él mismo, por ejemplo: ¿qué pantalón quieres ponerte, este rojo o verde? ¿A qué quieres jugar? ¿Qué te gusta más este o el otro (en comidas, o en cualquier ámbito)?
  • Escuchar y tener en cuenta su opinión, aunque sea diferente a la tuya. “Interesante tu punto de vista. Lo que sucede que esto no podemos hacer porque…”
  • Mostrar el permiso de la expresión emocional. Tiene todo el derecho a enfadarse, a decir lo que no le gusta, etc. Eso no significa que se le permita hacerlo de cualquier manera. Siempre con respeto y cuidado.
  • Fomentar la responsabilidad desde la elección, permitiendo el error. “Cómo quieres estar, a gusto o a disgusto? ¿Qué puedes hacer para estar a gusto?”.
  • Acompañamiento sin desprotegerle con una falsa autonomía de “que se apañe solo”, ni tampoco el otro extremo de sobreprotegerle con un “pobrecito, ya te hago o le digo yo”. Es acompañarle de forma equilibrada y sana para que fomente su poder y fuerza. Progresivamente, cuando ésta vaya aumentando, tu ayuda va cambiando e incluso, va disminuyendo
  • Aprovechar todos los ámbitos de la vida, no sólo en el plano social, la oportunidad de desarrollar la autonomía, la tolerancia a la frustración, valoración y seguridad en sí mismo.
  • Ayudarle a conectar consigo mismo, como si fueras un espejo que rebota toda su imagen, su conducta, su consecuencia y su sentir. Técnica del espejo, que menciono más abajo.

Tips para ayudar a fortalecer el carácter de un niño sumiso

  • Tener muy claros el significado de los valores. Saber qué se entiende por una amistad sana en la que cuida al otro y es cuidado por el otro, sin dar lecciones, sino con, por ejemplo, conversaciones y cuentos.
  • Seguir fortaleciendo tu propio carácter para seguir fomentando tu seguridad en ti mismo con afán de autosuperación constante. Eres el modelo a imitar para tu hijo y cuanta más coherencia, más fuerza recobrarán tus mensajes y tu actitud.
  • Colocarte como adulto con autoridad, para establecer los límites con flexibilidad, firmeza y amor. Las prácticas autoritarias, ni las prácticas de libertinaje educativas, permiten fortalecer el carácter de tu hijo.
  • Fijar tu atención y mirada en las posibilidades de tu hijo y en todo su potencial que ya tiene, para trasmitir también tu confianza.
  • Verbalizar también las dificultades que tiene de una forma neutral, encontrando maneras para utilizar sus potenciales como ayudantes. De esta manera, compensará y mejorará también sus dificultades desde el desarrollo de los potenciales.
  • Verbalizar los logros conseguidos.
  • Acompañarle a resolver los conflictos de forma eficaz y positiva para que de ellos recoja grandes aprendizajes para su desarrollo.
  • Fomentar la autonomía en sus asuntos, ofreciendo y descendiendo la ayuda a sus posibilidades reales.
  • Mantener limpia tu mirada hacia las posibilidades que tiene en cada momento dado para que ni la compasión, ni la acción automática la ensucie. Re-actualiza con los nuevos retos y logros ya alcanzados.
  • Favorecer una comunicación no violenta, eficaz y afectiva.
  • Fomentar una relación basada en el respeto mutuo.
  • Respetar los procesos de desarrollo desde la aceptación. Puede que tenga un desarrollo más lento ante tu mirada de algo y más rápido en otros.
  • Practicar normas sociales universales como son el autocuidado con uno mismo y con los demás sin hacer daño, amabilidad, ayuda, empatía, etc.
  • Mostrarte presente y disponible para cuando te necesite y que él lo sienta y no tenga la más mínima duda de que así es.
  • Sentir y desarrollar un amor incondicional para amarle tal y como es, no por lo que hace o deje de hacer.
  • Establecer hábitos de responsabilidad en el hogar y también con posibles animales de compañía.

Técnica del espejo para poder ayudar a tu hijo sumiso

Esta técnica del espejo, es una herramienta fundamental de vida porque sirve de una gran ayuda para vivirla desde el bienestar y plenitud.

Beneficios de la técnica del espejo en niños sumisos

  • Poder recoger información de lo que está sucediendo y desde un mayor conocimiento de lo que hay y de la consecuencia de todo ello, puede mejor decidir.
  • Favorecer el auto-cuidarse a sí mismo con responsabilidad, amor y estima propio.
  • Poner en práctica soluciones que se acercan al entendimiento y bienestar.
  • Una ayuda a para poder conectar consigo mismo para que pueda seguir utilizando su corazón para escucharse, sentirse y saber realmente lo que necesita, desde lo que le está informando su propio cuerpo y corazón, que nunca mienten.
  • Establecer la base para cuidarse desde un establecimiento de límites sobre los demás cuando es necesario.
  • Una ayuda en su re-conexión desde su propio cuidado.
  • Conseguir más consciencia y un desarrollo pleno y sereno.
  • Desarrollar su autonomía porque podrá llegar a la información que necesita para tomar las decisiones de su vida, estés tú o no presente.
  • Sentirse escuchado, comprendido y muy unido a ti como un gran referente que de verdad y ayuda.
  • Sembrar la confianza en si mismo y en la relaciónn contigo.

La práctica de esta herramienta es que tú, padre o madre, te conviertas en un espejo que refleje la situación difícil verbalizando lo que estás viendo para que logre conectar con sus sentimientos y buscar soluciones. Con esta herramienta ayudarás a que esta situación ya no sea inconsciente para tu hijo. Y esto es fundamental para poder entrar en la acción.

Y tu presencia y ayuda, será fundamental para sentirse acompañado en todo lo que se vea, que a veces no es nada fácil mirar aquello que no te gusta, o te está llevando a generar más dolor. Según la situación, es importante reflejar poco a poco este reflejo. Así que tu acompañamiento y ayuda cambiante, padre y madre, será fundamental para que progresivamente tu hijo vaya desarrollando su propia autonomía desde esta herramienta.

Es muy posible que, al principio, para mostrar este reflejo en el espejo de la situación, te requerirá de práctica, porque esta imagen que reflejas, no vale hacerlo de cualquier manera.

El objetivo es convertirte en un espejo limpio, que refleja una imagen trasparente, objetiva y lo más neutral posible. Y para ello, te invito encarecidamente a que elimines desde tu mirada, toda crítica, lección, opinión, juicio, solución. Sólo rebotas aquello que ves, no lo que crees que ves. Por lo tanto, la información es tal cual es realmente.

Descarta estos tipos de mensajes, por ejemplo: “Tienes que decirle que no quieres que te mande”; “Qué te está mandando todo el rato”; “deja de hacer lo que ella quiere que hagas”; “ya estás otra vez jugando de esa manera…” “Pareces un criado…;” “Tienes que hacer esto”.

Empezar a cambiar tu mirada y tu comunicación, te llevará a cambiar tu acción y respuesta.

Así que lo primero es aceptar que somos humanos y como padres también nos confundimos porque queremos ayudarles tanto, que rebasamos la línea sana de ayuda. Y que también nos vemos a través de su espejo y rebotamos nuestros dolores de niño cuando te viste en una situación parecida.

Es importante estar atentos para separar lo tuyo y lo de tu hijo. Y que lo mejor es aprender practicando y permitir tus errores, porque serán los que te facilitarán seguir afinando esta técnica. Bienvenidos errores con consciencia.

Esta imagen le va a indicar siempre a tu hijo o hija si hay algo que no va bien, poder cambiarlo y mejorarlo.  Y por el contrario, de lo que va bien, recogerlo y seguir construyendo desde ahí.

 

Cómo poner en práctica la herramienta del espejo con tu hijo

Como ya habrás podido comprobar, la práctica de esta herramienta está llena de bellas cualidades fundamentales para practicar constantemente en las situaciones cotidianas con tu hijo.

Aprender a esperar activamente cuando tu hijo necesita tiempo para realizar algo o buscar alguna solución a un problema, tu mirada en sus posibilidades, tu disponibilidad para ofrecerle una ayuda proporcional a sus posibilidades para que desarrolle la actitud de autosuperación con uno mismo, no sólo te ayudarán a afinar esta herramienta, sino que también mejorarán con ello la relación con tu hijo.

 

La herramienta o técnica del espejo en 5 pasos

PRIMER PASO, IMAGEN VERBAL DEL ESPEJO

Conviértete en un espejo transparente y limpio. Reflejar con la comunicación la situación.

Si tu hijo desconoce totalmente lo que está sucediendo y este dolor lo ha vivenciado muchas veces en las relaciones sociales, mejor ir poco a poco mostrando esta imagen hasta completar la escena.

Para entender un espejo opuesto al que te invito comenzar, sería el espejo de Blancanieves, ya que estaba lleno subjetividad, por ejemplo, al decir: “la más guapa sigue siendo Blancanieves” y el espejo que te invito a practicar sería: “Veo a una muchacha con un vestido azul en una casa de color verde, de tres ventanas…”

Puedes reflejar y comunicar esta situación en ese mismo lugar, en ese mismo momento, esperando un poco antes de decir nada, o incluso si tu hijo es más mayor, también puedes hacerlo después, en otro lugar calmado, como puede ser un baño en casa. Cuanto más pequeño, más inmediatez, cercanía y más ayuda como acompañante.

  • Informa lo que ves. No lo que crees que ves.
  • Apóyate en describir la información que da su cuerpo.
  • Hazlo de forma dosificada, poco a poco, a gotitas. Haz esperas entre medio de los reflejos de espejo para dar tiempo a que pueda recoger la información.

“Te veo que tu boca está flácida, caída y tu voz parece que quiere salir pero no dice nada”; “Oigo decirte que te toca hacer de….” “Te veo que miras al suelo, que te estás sintiendo triste, etc.”; “si hay algo que no te hace sentir bien, puedes decirle para que lo sepa y os podáis cuidar y respetar”; “Yo estoy a tu lado para lo que puedas necesitar”.

 

SEGUNDO PASO, AYUDA EN LA RE-CONEXIÓN.

Realiza preguntas abiertas de reflexión y reconexión con él mismo, para que la información que reflejas, pase por su canal de pensamiento. Es la gran ayuda para que pueda utilizar sus propias vivencias, recogiendo la información de su propio cuerpo y sus emociones y sentimientos para encontrar las verdaderas respuestas.

“¿Cómo te sientes o te has sentido jugando con…? ¿Estás disfrutando o has disfrutado de esta forma de jugar?”

Recuerda la escena: “cuando ella te ha hecho esto, he visto que tu mirada ha cambiado. Mirabas al suelo, te apartabas…, parece que algo dentro de ti estaba sucediendo. ¿Sabes si era agradable? ¿te hacía sentir bien? ¿cómo estaba tu corazón, haciéndose más grande o más pequeño y roto?”

 

TERCER PASO, RESPUESTA-ACCIÓN de tu hijo y como consecuencia, la tuya también.

Después de dar tiempo a que tu hijo conecte consigo mismo y con la situación, sin prisa y también sin pausa, puedes lanzar este tipo de preguntas que le aseguran su responsabilidad en esta situación:

“¿Qué manera puedes encontrar para que juego sea agradable para ti y los demás”;“¿Hay algo que ha hecho (la otra persona del juego) que no te ha gustado?” “¿Ha dicho algo que te ha dolido?”; “se lo puedes decir”; “Qué le puedes decir para volver a encontrar un juego en el que tú también te lo puedes pasar bien jugando con…?”

Y otra manera de allanarle el camino puede ser desde el optimismo real, “Seguro que le ayuda también saber qué es lo que te gusta o no para poder entenderos mejor y seguir disfrutando”; “Le puedes decir lo que necesitas que ella te escucha.”

No tiene por qué encontrar la respuesta y solución idónea desde el principio. Necesita también tiempo para probar, equivocarse, utilizar otras formas, etc. En un comienzo, lo prioritario es fomentar la acción desde la reflexión-conexión de sí mismo y la situación.

Puede que tu hijo después de esta pregunta tu hijo baja la cabeza, sientes que se viene más abajo, su ánimo se ha venido más abajo, se ha alejado de la zona de juego y se queda al lado de los adultos, o tuya concretamente, puede ser porque un tipo de diálogo interno se haya activado en modo: “no puedo” “no sé” y demás miedos.

Es entonces cuando necesita más de ti, de tu disponibilidad y cercanía para que ese espejo le muestre también sus posibilidades y fortalezas. Y para ello, es súper importante que tu mirada como madre y padre, se centre en lo que sí puede hacer. Y te lo creas de verdad. En muchos momentos, con “sólo” tu mirada en ellas será suficiente.

Deja tiempo para que esta información que transmite tu cuerpo la pueda recoger. Después de un prudente silencio, puedes hacer una escucha activa poniendo palabras a ese sentimiento nuevo: “sientes que no lo vas a poder hacer?” “¿Te da miedo decirle…?”

Manteniendo tu mirada en sus posibilidades, puedes ofrecer tu ayuda para allanarle su camino. Por ejemplo: “Te acompaño a que puedas decirle lo que necesitas y encontrar un juego que también te guste a ti. Seguro que encontráis un juego divertido para todos” “En esa cabeza sé que hay muchas ideas.” Y le acompañas para que lo solucione tu hijo como protagonista y tú, como papel secundario. Es fundamental esto para asumir progresivamente su propia responsabilidad. La compasión puede jugar una mala pasada en este proceso de dejarle hacer al ver a tu hijo estar pasando por un momento difícil.

Ejemplo de abre puertas comunicativas que allanan el camino de tu hijo, le puedes decir a la otra persona de juego implicada: “Ana, siento interrumpir el juego, pero hay una cosa importante para (nombre de tu hijo o hija) que quiere decirte”.

Si después de esperar, observas que tu hijo sigue necesitando algo  más de ayuda, añades algo así como: “Perdona, (si sabes su nombre, mejor usarlo), te va a decir que no le gusta o que necesita”. “Y es importante que lo escuches para que encontréis una forma de juego que podáis estar a gusto todos”. “Estoy segura de que se os ocurren muchas formas de seguir jugando a gusto”. Es importante que se muestre tu parte “neutral” del asunto, neutral entre comillas porque es tu hijo y es tu prioridad, y tu actitud de cooperación y ayuda para que todos encuentren la forma de estar bien.

Si después de estas ayudas tu hijo o tu hija se sigue manteniendo muy atascado, muy inseguro y no quiera decir lo que te ha dicho en privado, es importante que le haga un gesto, un acción, un algo, que le haga ver a la otra persona de juego que hay algo que no está de acuerdo.

Un mínimo gesto, aunque sea con la mano o con la cabeza, una acción aunque sea un poco de expresión de tu hijo o hija, también puede ser muy importante al principio, sobre todo para que logre desatascarse y salir de esa dolorosa “comodidad” del no hacer o que me lo hagan por mí, a hacer algo.

Sin su acción, es más complicado por no utilizar una palabra que no me gusta que es “imposible”, pero aquí podría ser, posibilitar el romper esa dinámica de tragar y no decir lo que no le gustó.

Así que sólo cuando hayas agotado las posibilidades anteriores y observas que está en un auténtico atasco, le puedes poner esa voz que se ha quedado anudada en su garganta con el gesto que haya hecho, mostrando esa acción de comunicación: “Con tu tristeza le estabas diciendo que no te estaba gustando que…? ¿Y por ello bajabas la cabeza y se te quitaban las ganas de jugar?”.

Esta ayuda, conforme tu hijo o hija vaya recogiendo más fuerza y confianza, la vas descendiendo.

Por lo tanto, este paso de respuesta-acción se requiere comunicación con el otro implicado y será de la manera en que ese momento esté tu hijo preparado. Recuerda que tu compañía y verdadera ayuda, le allanará el camino haciendo de “abre puertas” de comunicación y acción.

 

CUARTO PASO. BÚSQUEDA DE SOLUCIONES.

Te animo a seguir colocándote como acompañante. Porque en realidad es un asunto que le corresponde resolverlo a tu hijo. Y es importante recordárselo y recordártelo a ti misma como madre y padre.

Encontrarás el equilibrio de este acompañamiento para no sobre protegerle, ni tampoco abandonarle en ayuda necesaria para que siga avanzando en este reto que le supone a tu hijo. Este equilibrio es fundamental para darle la fuerza que necesita recuperar de sí mismo y lo mejor de todo, que tu hijo lo sienta en cada célula de su cuerpo.

La pregunta final puede ser: “¿Qué puedes hacer…?”; ¿“Qué podéis hacer?”; “¿Qué idea puede funcionarte a ti?”.

Y de nuevo, la confianza en sus posibilidades. “Seguro que algo se te ocurre”;  “Tengo plena confianza en que tu amiga, ahora que sabe lo que necesitas, te ayuda a encontrar algo que también te guste a ti y a ella y lo podáis pasar genial”.

 

QUINTO PASO. VERIFICACIÓN.

Juego siempre es divertido para todos, si no no es un juego, es otra cosa.

Así que se trata de verificar de que todos están bien y satisfechos con la solución. Y por ello es importante poner voz a cada uno de los participantes. Puede ser respondiendo preguntas o realizando un breve reflejo del espejo, describiendo los cuerpos y conductas visibles.

“¿Tú estás bien?”; “¿Te sientes a gusto, tranquilo, feliz, con esta decisión?”;” ¿Y tu?”.

Evidentemente, este reflejo del espejo será fundamental si observas que el cuerpo refleja un mensaje contrario al que dice. Es importante mostrarlo y al mismo tiempo dar tiempo para cambiar la respuesta.

Cada uno tiene su proceso y esta fase de dolor desde el error también puede ser necesaria para asegurarse de que esa no es la vía. Claro que, con niños, es importante reflejar claramente la imagen y los sentimientos que toda esta situación le produce y su mensaje de su responsabilidad: “Lo que tu decidas”; “Tu eres el encargado de cuidarte” “te cuido y te ayudo a que tú también te puedas cuidar de ti mismo”.

El objetivo de este paso final es realmente dejar totalmente claro que cada uno tiene la responsabilidad de decir, hacer, buscar y encontrar formas para estar mejor con uno mismo y con los demás. Así que sentirse con permiso y valor para hacerlo es fundamental.

Hay niños que sienten que su opinión no es importante, que “da igual lo que diga si va a ser lo mismo” y mensajes que están teñidos de resignación. Por favor, acompáñale a eliminar todo ápice de este sentimiento tan doloroso y dañino para alimentarse de confianza y esperanza por mejorar constantemente.

Vídeo, Niños con conducta Sumisa

¿Cómo te puedo ayudar a ti y a tu hijo con conducta sumisa?

Puede que lo que te haya contado todo sobre los niños sumisos te haya ayudado a ampliar la mirada y ahora no sepas por dónde realmente empezar. O puede que ya conocieras la raíz de estas conductas y ya estabas poniendo en práctica formas de ayudar a tu hijo en todos los ámbitos, oportunidades de alimentar su autoestima y propia valía.

Indiferentemente de donde te encuentres tú y tu hijo, es fundamental tener presente que SIEMPRE se puede mejorar y que este aspecto es fundamental nutrirlo para que la base de su persona esté sólida y amplia.

Sólo después de ahí, podrá construir y seguir nutriéndose de los demás aprendizajes de vida. Sin esta base sólida y amplia, todo lo demás tambalea.

Sé lo que significa reconstruir de nuevo tu base de seguridad en uno mismo para solidificar, deshacer patrones conductuales que no ayudan, con todo el dolor que supone. Lo sé, porque lo he vivido y lo he visto en el acompañamiento que he realizado a cientos de niños a conseguirlo.

El tiempo por sí solo, no ayuda. El tiempo sin unas acciones conscientes desde el conocimiento de lo que haces y para qué haces, pierde su gran valor. La etapa infantil es un momento de oro para poder alimentar el carácter de cada hijo y te animo desde aquí a que siempre lo hagas.

Puedo acompañarte y guiarte desde mi consulta de asesoría familiar online o presencial. Indiferente de qué situación, SIEMPRE merece la pena incidir y enfocarse en este aspecto que tanto ayuda al bienestar.

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