Día a día, padres y madres me dicen: “¿por qué mi hijo no quiere dormir solo?” “A mi hijo le cuesta dormir en su habitación”  “¿qué  puedo hacer para que duerma en su cama?” “¡la hora de meterlo en su cama se ha convertido en una autentica pesadilla”…

¿Te suena familiar todo esto? No te puedes imaginar cuántos padres y madres como tú pasan por la misma situación noche tras noche a la hora de que tu hijo duerma solo. Quiero que mantengas la calma. Ya que pasar a dormir solo, es un proceso muy duro para los niños y su estrategia varía en función de su edad. Y también quiero decirte que no existe una edad apropiada a la que tu hijo deba comenzar a dormir de forma independiente. 

 

El origen del problema de que tu hijo no pueda o no quiere dormir solo

Para que un niño llegue a dormir solo en su cama en su propia habitación, antes se requiere de un gran proceso de aprendizaje que influyen muchos factores a tener en cuenta. Hay factores de carácter, neurológicos y afectivos que afectan al porqué un hijo no quiere o no puede dormir solo. Conocer estos factores, favorecerá la actitud necesaria del adulto para acompañar este proceso hasta que el niño llegue al éxito, al objetivo: dormir con autonomía, seguridad, calma y disfrute.

Por lo tanto, si en este proceso el niño no recibe la seguridad ni el acompañamiento necesario para conseguir esta gran conquista para él, las resistencias y miedos en la hora del sueño, será el piloto rojo, la señal de que hay algo que debe ser mirado y atendido por los padres.

El acompañamiento de tu hijo a la hora de dormir del adulto, los padres, será fundamental para ayudarle a ir resolviendo satisfactoriamente las dificultades que se pueden encontrar en el camino y evitar así, situaciones de resistencias, dependencias creadas y miedos paralizantes que acaban condicionando a la seguridad de su persona.

Vamos a tratar en esta guía completa el por qué tu hijo no quiere dormir solo y cómo ayudar a tu hijo a dormir solo en su habitación. Quiero recalcar que no es malo que los niños duerman alguna noche con su madre o padre, siempre y cuando no sea la tendencia general. Os dejo una guía de cómo ayudar a tu hijo a dormir solo en su habitación, con recursos y pasos que debes dar, para conseguir que tu hijo vuelva a dormir en su cama después de perder el hábito. ¡Te ayudo!

 

Motivos por los que tu hijo no quiere dormir solo

Tu hijo pide otro cuento, un vaso de agua, un beso, quiere levantarse para hacer pipi, tiene miedo… Su lista de peros es inmesa y no termina.

Como decía, hay distintos motivos que están interrelacionados unos con otros que han llevado, como en mi caso en el pasado, a que mi hijo no quiere dormir. Estos motivos que afectan a que tu hijo tenga miedo a dormir solo son:

a) El desarrollo neurológico y afectivo-emocional de tu hijo.

b) El carácter y la experiencia previa de tu hijo.

Asesoría familiar

 

▷ El desarrollo neurológico y afectivo-emocional del niño

En un bebé, el cerebro más desarrollado es el reptiliano. Es el más primitivo y más antiguo. Y aquí, está guardada mucha información básica de la especie influenciada por la forma de vida de muchos años atrás.

Los otros cerebros, el emocional y el racional, se va desarrollando conforme va creciendo. Pero es importante saber cuál es el cerebro dominante para entender el comportamiento del bebé desde este cerebro reptiliano antiguo.

Antes, las personas dormían en las cavernas. Las noches era un momento muy delicado, porque si dormían muy profundamente podían ser muy vulnerables a ser atacados por otros depredadores y demás especies peligrosas. Por lo tanto, en las noches podía peligrar su vida y la supervivencia de la especie humana en general.

Ahora no vivimos en cavernas. Cierto. Pero esta información permanece de generación en generación como mecanismo de defensa. Y no sólo eso, sino que también, somos mamíferos dependientes, sobre todo en los primeros años de vida.

Por lo tanto, estas dos informaciones, el instinto grabado en el cerebro y el instinto mamífero humano, hacen que, en las noches, asaltan los grandes miedos y las alarmas por la sensación de gran vulnerabilidad al no tener activado el estado de vigilancia.

Y de los grandes miedos más profundos y ancestrales que aparecen en las noches, son: el miedo a la soledad, abandono, desprotección. Para un niño es de vital importancia que este miedo a perder sus padres, las personas con las que realiza el primer vínculo afectivo necesario para la vida, es sinónimo de muerte.

Todo ello, hace que el cuerpo humano responda instintivamente con micro despertares nocturnos para verificar el estado de seguridad afectiva. Evidentemente, si es bebé, también la seguridad fisiológica de alimentación.

De adultos no nos enteramos. Normalmente volvemos a conciliar el sueño automáticamente. Estamos en otro momento de necesidad. Pero en los niños, están en pleno aprendizaje y llenado de sus necesidades fundamentales y es por ello que, necesitan recoger información constante que corroboren que están en un ambiente seguro o no. Y este ambiente lo acaban catalogando por repetición y vivencia de sensaciones y de experiencias.

▷ El carácter y la experiencia previa del niño

Además de estas características humanas, es importante añadir el carácter propio e individual con el que cada niño ya viene al mundo. Los hay más decididos y seguros, y otros, que necesitan de mayor cuidado del ambiente para poder seguir alimentándose de esa decisión y seguridad.

Por lo tanto, el carácter está relacionado con la experiencia y las respuestas del adulto, que ayuda o dificulta el desarrollo de la persona.

Si el ambiente está nutrido con afecto y seguridad, puede volver a dormir. Por lo tanto, necesidades cubiertas-conciliación del sueño más fácilmente.

Por eso, las respuestas a sus necesidades, harán que la emoción del miedo se active, o se gestione con éxito.

Si ha tenido una experiencia dura de sentimientos de desprotección e inseguridad, y su carácter es de mayor sensibilidad, necesita más dosis de verificación de seguridad.

Ya el momento del parto, marca una gran experiencia inicial de vida, que condiciona en el inicio de esta catalogación del ambiente: hostil o amigable.

Si el bebé ha requerido mucha instrumentalización, o ha sido por cesárea y no ha podido hacer un contacto directo y continuado en los primeros momentos del nacimiento, u otros motivos de separación con la madre, influyen en el estado de estos micro despertares.

En estas situaciones, ya hay un miedo más acuciado que es importante compensar. Y es por ello que en las noches se desatarán más esta verificación de estas necesidades.

En los primeros años de vida, un niño necesita sentirse seguros y protegidos, sobre todo en los momentos que más vulnerables nos encontramos, en el sueño.

 

¿Por qué los niños deben dormir solos?

Los beneficios de que los niños duerman solos en sus camas  son numerosos, te los cuento:

  • Porque vivencian la gran conquista de autonomía y seguridad que recogen de este gran proceso de aprendizaje.
  • Eso sí, respetando el momento de desarrollo y la autonomía llegará cuando les acompañemos y al mismo tiempo, estén preparados para ello. Esa mezcla será necesaria.
  • Si duermen solos, significará que habrán conseguido gestionar sus miedos y su seguridad.
  • Descansan mucho mejor.
  • Por ello será importante prepararles para este logro progresivamente con un gran acompañamiento amoroso que ayude a llenar sus necesidades y seguir evolucionando su persona.
  • Además, de este proceso de conquista hasta la autonomía, dependerá y condicionará en su forma y su tiempo, la situación de parejas y de rendimiento diurno.

Dormir con los hijos, ¿buena o mala costumbre? 

En un principio, no es ni buena ni mala costumbre. Eso sí, según en qué momento evolutivo se encuentre el niño. Cuanto más pequeño, más cerca debe de estar con la madre y el padre. Cuanto más mayor, más lejos. La conquista de la autonomía será mayor.

Si en este proceso de aprendizaje paulatino, continuado y progresivo el acompañamiento adulto ha sido positivo, para los 3-4 años, ya pueden conquistar en su mayor parte este logro. Eso sí, todavía necesitarán la verificación nocturna de cuando en vez o más de vez en cuando, según el día y caracteres, de que el ambiente de seguridad permanece a la noche.

Si este proceso de conquista está truncado o es muy pasivo, con la idea que ya decidirá él solo cuando salir de la cama de sus padres, la familia puede exponerse a muchos peligros de enredo de necesidades que pueden verse afectados en este camino.

Así que, por un lado, será tan importante respetar los momentos de respeto de los momentos de desarrollo progresivos, como la forma de acompañarlos para asegurar que todas las necesidades estén cubiertas.

Dormir con el hijo porque le dé mucho placer a la madre, lo siento. No es un argumento de peso para mantener este estado de dormir en la misma cama. Los padres no cubren las necesidades a través de sus hijos.

Las necesidades adultas, deben de cubrirse a través de otras maneras u otras personas adultas. Por ejemplo, la pareja es una vía importante para ello. Y además, la habitación de la pareja, es el lugar sagrado de conexión íntima entre los adultos. La comunicación, conexión, cercanía, debe ser nutrida constantemente. Y evidentemente, aunque se vea afectada por este proceso, no por ello debemos de descuidarlo.

Por lo tanto, no veo nada de malo hacer un colecho en los dos primeros años de vida, es más, es muy beneficioso, pero si que es más peligroso hacerlo a partir de los 3 años.

 

Cómo ayudar a los niños a dormir solos en su habitación

Con un acompañamiento respetuoso y activo para conquistar este gran logro, a base de pequeñas y constantes mini conquistas progresivas.

Cuando este sentimiento de seguridad nocturna del niño esté estable, es importante ir descendiendo la ayuda progresivamente, muy poco a poco para que vayan avanzando en este proceso. Por lo tanto, será una conquista cuando esté preparado y cuando le ayudemos a prepararse de forma progresiva y segurizante.

La mayor ayuda es no querer correr en este proceso. Al principio, es importante hacer una gran inversión de tiempos y de dedicación afectiva. Recuerda que está verificando ese ambiente nocturno por repetición. Conforme el adulto favorezca la seguridad y el niño se alimente de ella, ir avanzando paulatinamente en otra mini conquista.

Paso a paso, como un pintor que necesita muchos andamios para pintar la fachada de un gran edificio, y los irá quitando progresivamente cuando tenga el trabajo realizado. Puedes esperar a que los andamios se oxiden y se caigan, pero además de que repercuten en el disfrute de la fachada misma, puede ser peligroso donde caigan todo este material.

Y llegará un momento, que esta inversión revertirá en seguridad para seguir avanzando. Por lo tanto, dependerá de cómo se haga este proceso para que este logro de dormir solo sea exitoso o puede ser agotadora, con idas y venidas.

Consejos para dormir bien niños

Recomendaciones para que el momento de ir a dormir sea agradable. Sencillas prácticas que os ayudarán a crear ambiente agradable de modo que tu hijo y tu, podáis también asociar los momentos de ir a descansar con disfrute y actitud positiva que favorezca el proceso de los descansos.

  • Ritual antes de ir a dormir. Cartulina visual con dibujos representativos, con horarios si os ayudan, para que pueda ubicarse el niño y prepararse en dónde está y lo que viene.
  • Juegos o ejercicios tranquilos para realizar antes de ir a dormir: cartas, memory, plastilina, pintar mandalas, masaje, respiraciones, meditación, etc.
  • Hábitos costosos para los niños, cuanto antes se pueda. Por ejemplo, el lavar dientes y hacer pis, suelen ser motivo de tensión y resistencias, sobre todo si están muy cansados. Así que en cuanto terminan de cenar, yo te animo a realizar este hábito y luego ya realizarás el juego tranquilo.
  • Entrar en la habitación de descanso con tiempo prudencial para no rozar el límite del agotamiento. Es debido a que en muchos niños, cuando están cansados, hacen el efecto contrario, expresarlo en un exceso de agitación que les resulta más difícil de gestionar y para el adulto también más complicado de sostener, por el propio agotamiento de los padres.Puedes incorporar los juegos o ejercicios tranquilos en el lugar de descanso y así, es una preparación más directa.
  • Señales de aviso. Un rato antes de comenzar con el ritual de descanso, ir bajando la intensidad de la luz para que no estimule. La Luz tenue, música tranquila, persianas más bajas, voces de conversaciones más lentas y bajas de tono, etc.
  • Antes de entrar a la habitación para descansar, hacer un repaso de todo material necesario para dormir y así no estar levantándose de la cama para buscarlo. Por ejemplo, muñecos de referencia y de seguridad, chupetes, linterna o demás materiales también segurizantes. Para que vaya siendo tu hijo el que incorpore este ritual de planificación previa, le puedes ayudar a hacer un repaso con preguntas abiertas, como por ejemplo: “¿Tienes todo lo que necesitas para descansar?”. Cuanto más pequeño sea tu hijo, más preguntas guiadas necesitará, por ejemplo: “¿Tienes la botella llena de agua? ¿Sabes dónde está?…
  • Tener agua cerca de la cama. Un vaso de agua o una botella de agua con “bocas” pequeñas para evitar que se derramen y se moje la cama o ellos. El estilo de los botellines de bicis por ejemplo, o el mismo, os puede ayudar mucho.
  • Momentos de conversación del día, de escucha, de adelantarles el día siguiente, etc.
  • Cuentos para dormir con imágenes y sin imagenes, verbales. Las palabras de cierre son importantes, “colorín colorado…este cuento se ha acabado”. Así ayudará a cerrar más ese episodio, dentro de la mente creadora de un niño, claro.
  • Palabras y gestos de amor y dedicación a tu hijo o hija antes de dormir. “Te sigo cuidando a la noche” “Estoy aquí a tu lado, hasta que te duermas y luego cerquita, en mi cama.” “Puedes pedirme lo que necesites…”. Necesidad y deseo son diferentes, y seguramente requiera de ayuda para entenderlo.
  • Estar en la distancia adecuada de tu hijo al dormir, según la fase del proceso que se encuentre. Si es muy pequeño, tocándole mientras se va durmiendo. Cuando ya esté asentado este aprendizaje, progresivamente, ir alejándote muy despacito de tu hijo. Por ejemplo, comenzar tocándole y después retirar la mano, manteniéndote cerca. Luego tocar a tu hijo mientras se duerme y de seguido quitar la mano. O también ampliar la distancia de presencia en ese momento. Son gestos y acciones que por pequeñas que parezcan, tienen un gran efecto de seguridad en todo este proceso de aprender a dormir bien y solo. Y mejor, según sea tu hijo, establece la secuencia adecuada, por ejemplo desde meterte en su cama, a estar sentado en su cama, estar de pie, estar sentado en una silla leyéndole un cuento, estar en la cocina con la puerta abierta…Toda esta secuencia para que tu hijo vaya durmiendo solo, es fundamental hacerla poco a poco. Recomiendo avanzar al siguiente paso, cuando ya ha aceptado y asimilado el anterior paso para poder dormir solo.
  • Verbalizar los logros de que tu hijo va durmiendo muy bien de forma descriptiva, evitando el decir “muy bien”. Por ejemplo, se quedó tu hijo tranquilo cuando estabas a una distancia mayor: “Veo que has conseguido seguir tranquilo aún sin estar tocándote. ¡Cómo estás consiguiendo ir durmiendo tu mismo! ¡Cómo se nota que tienes X años!”.Como el tema del miedo a la oscuridad es algo muy recurrente, si comienza la noche con una luz que luego la apagas, al día siguiente nombrarlo como por ejemplo: “¡Guau! ¡¡Has conseguido dormir con la oscuridad!! ¡Qué de cosas estás logrando hacer! ENHORABUENA.Centrarse en lo que sí que hacen para dormir solos, en lo positivo, por muy pequeño que sea, le ayudará a tu hijo a poner el foco de atención ahí y a ti también, para poder alimentar los ánimos de todos. Así también aumentarás la confianza en las posibilidades de tu hijo o hija.

 

Trucos para conseguir que el niño duerma solo en su cama

Se dan situaciones, cuando el niño no quiere dormir solo en su cama, hay que buscar diferentes estrategias que le ayuden. A continuación te enseño los mejores trucos para que los niños duerman solos y en su cama:

  • Estar muy atentos a cómo están las necesidades cubiertas del niño. También del adulto, para cuidarse para seguir cuidándole.
  • Ir desvaneciendo las ayudas de más a menos. De más cercanía a más lejanía, de más ayuda a menos ayuda.
  • No correr en este proceso. Invertir en seguridad y descender las ayudas progresivamente. Establecer una gran base de seguridad afectiva en nuevo espacio.
  • Atención al momento madurativo que se encuentre. Ni muy pronto, ni muy tarde.
  • Trabajar los miedos y fomentar la seguridad para que se sienta cuidado y protegido, con recursos para realizar y superar las dificultades que se le pueden presentar.
  • Verbalizar “cuando estés preparado…”, por ejemplo, lograrás dormir en tu cama, comenzarás a dormir solo, etc. Sobre todo, el mensaje es que estáis “de paso” o el lugar, ya sea la cuna, la cama de los padres, o el acompañamiento de un adulto en la nueva cama, es provisional hasta que esté preparado.

 

Recursos que ayudan a conciliar el sueño infantil

  1. Rutinas nocturnas: establecer un ritmo constante antes de dormir que el niño lo sepa es importante para que vaya asimilando y aceptando las acciones para llegar a dormir con cada vez más agrado y/o menos resistencia. Introducir como rutina beber leche o agua antes de dormir, para asegurarte de que tiene todas las necesidades básicas cubiertas.
  2. Tener el vaso o botella de agua en la cama.
  3. Ambientación: ir bajando el ritmo de excitación y posibles emociones intensas una hora o media antes de dormir. Bajar persianas, música tranquila y de relax, un incienso o aceite en un humificador que favorezca a la relajación y os resulte agradable.
  4. Establecer momentos de disfrute antes de dormir. El cuarto o el momento previo debe ser agradable, por ejemplo, con cuentos, contar historias, agradecimientos del día.
  5. Comunicación y frases segurizantes: “te sigo cuidando a la noche” “pídeme lo que necesites, que estoy para ayudarte”
  6. Verbalización de donde está tu lugar. Nada de engañarle de hacer como si estuvieras durmiendo en su cama cuando te vas a hurtadillas.
  7. Palabras, “Mi cama está en…” Es otra. Esta es tu cama y te acompañaré hasta que estés cada vez más preparado para poderlo hacer tu.
  8. Medidas de seguridad creadas por el niño en compañía del adulto, para paliar los posibles miedos nocturnos: palo o luz foco para ahuyentarles, campana para avisar, o escenificar y hacer ensayos para probar cómo iría a pedir ayuda a la cama de los padres en un momento dado.
  9. Visualización agradable.
  10. Masajes antes de dormir.
  11. Meditaciones.
  12. Cuentos con cierre claro: “colorín colorado este cuento se ha acabado” o “colorín colorete, por la ventana se escapa un cohete”.

¿Compartir habitación entre hermanos? 

¿Qué pasa si tienen que compartir la habitación con los hermanos? ¿Puede perjudicar que mi hijo no duerma? Tranquila o tranquilo, esto no va a fectar. Cuando tienen hermanos, este proceso de autonomía al nuevo lugar de dormir, cambia. Habitualmente se suele acelerar. El hermano pequeño ya tiene una relación con su hermano mayor que ayuda y hace de efecto segurizante de alguna manera. No cubre el papel del adulto, ni debe de cubrirlo. Pero este inicio, cambia su situación de partida y como digo, normalmente ayuda.

 

¿Cuándo saber si necesito ayuda extra, si mi hijo sigue sin dormir solo?

  • Cuando la desesperación e inseguridad del adulto que ya no sabe si le está ayudando a hacer estas mini conquistas porque demanda cada vez más a las noches.
  • Cuando los despertares nocturnos van en aumento y cada vez le cuesta más volver a dormirse.
  • Cuando siente que está mandando el niño y que su actitud es de control y mando. “Mamá, tu estate aquí”.
  • Si muestra muchas resistencias y miedos antes de ir a dormir.
  • Quiero agua, o leche cuando ya están en la cama, o cualquier otra cosa que haga despistar ese momento de dormir.
  • Aprovecho a decirte la acción de pedir agua en medio de la noche, es una forma de verificar que estás ahí, cuidándole.
  • Le cuesta conciliar el sueño en el momento de ir a la cama. Está muy agitado, nervioso.
  • Si hay muchos conflictos y tensión antes de acostarse.
  • Si cada noche, en el momento de ir a dormir, se va complicando día a día.
  • Si te sientes con resistencias y con mucha desgana de acompañar ese momento de ir a dormir a tu hijo.
  • Si estás ya desesperada y lo que te sale son conductas reactivas de chillos, tensión, enfados.
  • Si observas que para tu hijo o hija es un momento de mucho miedo e inseguridad.

Te animo a contactarme para poder acompañarte en este proceso, para deshacer hábitos que os alejan de una adecuada rutina y ritual de descanso para que en el día a día revierta en la actitud positiva de todas las personas de la familia.

La disponibilidad nocturna es importante tenerla, sobre todo cuanto más pequeño y tener claro que la demanda nocturna es un proceso que no tiene porque quedarse, pero que es importante pasar por ahí. Creer que no va a demandar nunca a la noche, es una lucha además de irreal, muy desesperante que te puede y os puede provocar enfados y malestares constantes.

También existen casos de sueños profundos de niños que no demandan explícitamente ayuda nocturna, pero no suele ser lo habitual en niños menores de 3-4 años. Sobre todo, es importante identificar si no hay llamada nocturna a los padres por resignación, que esta situación si que es peligrosa, o por que realmente a asentado la seguridad y realmente no le hace falta.

 

Si te encuentras con que tu hijo no puede o no quiere dormir de noche te puedo ayudar con el Asesoría Familiar. Se trata de un programa de orientación y acompañamiento en el crecimiento familiar con el que puedo ayudarte a mejorar la armonía en el hogar.”

Asesoría familiar

 

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