Hoy más que nunca, deja por un momento los “Luego lo leo”. No quiero que te pierdas este artículo por nada en el mundo. Para, respira y regálate unos breves minutos para ti. ¿Qué son unos minutos si te digo que aprenderás a mejorar la vida de cada hija? 

Seguro que como madre quieres y deseas ayudar a tu hija, pero ¿y si te digo que hay ayudas que no ayudan?

Si realmente quieres descubrir cómo poderle ayudar, este artículo es para ti.

Transformarás las falsas ayudas por ayudas de verdad. Sí, todas ellas están llenitas de buena intención, pero por desconocimiento no tienen el efecto que esperabas. Y esto tiene solución. 

Por eso, te voy a mostrar las diferencias y consecuencias de una u otra forma de ayuda, para que ofrezcas las que le favorecen al bienestar personal y a vuestra relación. 

Comenzaré con un precioso cuento. 

“El cuento del hombre que quiso ayudar a la mariposa”

Un día un hombre que paseaba por el campo, se encontró el capullo de lo que iba a ser una mariposa.

Le hizo tanta ilusión que se lo llevó a casa; no quería perderse el nacimiento de esa mariposa.

Pasaron los días y el hombre se percató de un pequeño orificio en el capullo y pensó, “ya está, la mariposa saldrá enseguida”.

Se sentó y observó cómo la mariposa luchaba por conseguir salir de aquel capullo que la envolvía.

Le asombró el ver cómo forcejeaba sin descanso para poder pasar su cuerpo a través de ese pequeño agujero; pero de repente esa lucha parecía haber terminado, no se veía ningún intento por parte de la mariposa, como si hubiese desistido.

Viendo esto, el hombre con todo su buen hacer, decidió ayudar a la mariposa.

Cogió unas tijeras y con las mismas hizo el orificio del capullo más grande, tan grande que la mariposa pudo salir fácilmente.

La sorpresa fue cuando vio salir a la mariposa…. Tenía el cuerpo hinchado y sus alas eran muy pequeñas y estaban dobladas.

El hombre siguió mirando, ya que pensó que el milagro se formularía ahora, sus alas se desdoblarían y crecerían bellas mientras su cuerpo se deshinchaba.

Pero pasaba el tiempo y nada cambiaba, ni las alas se desdoblaban y crecían, ni su cuerpo se deshinchaba; es más, la pobre mariposa sólo era capaz de arrastrar su cuerpo haciendo círculos.. y nunca pudo echarse a volar.

Lo que el buen hombre nunca pudo entender fue que esa limitación, ese forcejeo de la mariposa para poder salir del capullo, realmente era la forma con la que la naturaleza hacía que se segregasen los fluidos necesarios para formar sus alas para que pudiese volar.

 Extraido del libro: “Aplicate el cuento” de Jaume Soler y M. Mercé Conangla.

Y este maravilloso cuento que muestra una ayuda, llena de buena intención, pero se queda ahí, sólo en la intención. Son ayudas que no ayudan o falsas ayudas.

La verdadera ayuda es la que:

1.- Espera, da tiempo para que tu hija pueda poner en marcha sus posibilidades. Es la protagonista de su asunto.

Sí, este hombre esperó y pudo dejar poner en marcha el dejar hacer, el esfuerzo y varios ingredientes importantes, pero al final, tomó como suyo un asunto que le correspondía a la mariposa. Desde ahí, se tomó el papel principal como protagonista. Su enfoque de mirada que luego te cuento, también influyó, claro.

2.- Escucha sus necesidades reales. No interpretes. Recuerda que entre sus necesidades están: la exploración, las ganas de aprender, probar, ensayar, etc. todo ello con gran motivación intrínseca, de ella misma.

El esfuerzo de la mariposa era por una motivación suya, no porque le estaba mirando el adulto. Y su necesidad cuando cesó su actividad, simplemente era para coger aire después de tanto esfuerzo, no por una incapacidad.

3.- Enfoca tu mirada en sus posibilidades. Esto cambia tu actitud. Por lo tanto, no interfieres en el proceso de tu hija, sino que desde una disponibilidad, le acompañas desde la confianza.

La forma de mirar, te lleva a una de estas actitudes:

“NO PUEDES, TE AYUDO”

“PUEDES, TE ACOMPAÑO”.

 

Por lo tanto, siempre hay un mensaje escondido detrás de cada ayuda, y te lo resumo en dos palabras:

CONFIANZA

DESCONFIANZA.

Sí, puede que sea de forma muy sutil y en dosis muy pequeñitas. Pero de forma continuada, tiene un gran efecto en tu hija. Sea cual sea, si de confianza o desconfianza en ella, ese mensaje lo asume como una afirmación.

LO GRANDE DE LAS PEQUEÑAS COSAS

No por ser pequeñas, tienen menos valor.

El día a día con tu hija está repleto de  multitud de situaciones en donde puedes ofrecer unas verdaderas ayudas.

Ya  desde una simple caída de tu hija, te propongo colocarle tu mano en la espalda y acompañarle muy amorosamente para que consiga levantarse por sí misma. Es una propuesta muy sencilla y muy valiosa. 

Sí, es importante que te sienta ahí, a su lado en un momento duro para ella.

Y si además le describes lo sucedido y conectas con su sentir, mejor: “Veo que te has caído al tropezarte con este bache…” “Tiene pinta de dolerte mucho, ¿no?” “Me dejas que te mire la herida” “¿Necesitas un abrazo?” Y todo ello, con tu mano en su  espalda, transmitiéndole tu acompañamiento para que logre levantarse. 

Este otro ejemplo puede que te haga levantarte de la silla, pero es importante que te lo diga aunque no me meta más detenidamente en este gran asunto: conflictos entre hermanos, amigos y similares. Retén la gran tentación de entrar de juez y mediadora-solucionadora del conflicto. Una verdadera ayuda acompaña desde la cercanía, observación, escucha activa y protección para que no se hagan daño. Eso sí que es importante cuidarlo. 

Vale sí, se que es difícil aquí la espera y el silencio. Por si no aguantas, como mucho describe neutralmente lo que ves: “veo una niña chillando o llorando porque parece que quiere algo, y otra que tiene un coche” o “veo que tenéis un problema: las dos queréis el mismo juguete”. Y aquí la pregunta que no debe faltar: “¿Qué podéis hacer para que las dos estéis a gusto?”. Como te decía, aquí hay mucho que hablar, pero hoy de momento lo dejo aquí.

Y otras muchas situaciones cotidianas como: Colgar su ropa en el colgador, quitarse o ponerse las zapatillas; pedir un juguete o algo que quiere a alguien; decir que NO a alguien que le está molestando, etc.

De ellas, lo importante no es tanto el grado de efectividad de la acción. El error también forma parte de este maravilloso aprendizaje. Lo fundamental es su actitud activa en el proceso, su conexión con sus posibilidades y tu actitud que acompaña.

Además, dar una acción por efectiva,  por ejemplo colgar el abrigo, resolver el problema con su hermana, etcétera, también requiere tiempo:

  • Sí, un valioso tiempo para construir y alimentar su seguridad, su propia fuerza para ir superando ese reto y mejorándolo progresivamente con el desarrollo de la auto-superación y responsabilidad. Por lo tanto, te animo a que no te centres si la situación la resuelve en el mismo momento o no. Sino en la actitud de tu hija.
  • Pero también posiblemente necesite tiempo para destruir los efectos de las falsas ayudas que con tan buena intención le ofrecías. Te estoy hablando de la dependencia que se haya creado y tu hija espere que le resuelvas sus problemas, por sencillos que sean. Lo puedes ver cuando, ante cualquier problema recurre rápidamente a ti u otro adulto para que le ayude sin apenas probar, ensayar, errar, etc. Y después de este tiempo de destrucción, volver a construir desde su propia conexión de sus posibilidades que muy probablemente las tenía olvidadas en su repertorio.

Y es que esta ayuda no interfiere al verdadero desarrollo, sino que acompaña a la verdadera dirección del crecimiento sano y potente de cualquier persona: DE DENTRO A FUERA, la verdadera semilla de la alegría y motivación. 

Una alegría que tu hija la sentirá y le llenará de satisfacción por sí misma. Y ni te cuento lo que te supondrá a ti como madre verlo.

Le ayudas a tu hija y te ayudas a ti misma como madre. Ambas dos empoderadas y fuertes. Ambas germinando una sana relación. 

Déjate sorprender de las grandes posibilidades que tiene tu hija y aprovecha cualquier situación para ofrecer estas pequeñas grandes semillas de verdaderas ayudas, que dan tiempo, potencian sus necesidades y enfocan en sus posibilidades.  Ya más no te puedo decir. Si te ha gustado este artículo, puedes hacer tres cosas:

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  2. Ponerlo en práctica
  3. Escribir un comentario contando tu experiencia.

 

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