Ahora que después de leer y posar los anteriores artículos de los celos, ya estarás más familiarizada con el cambio de mirada sobre estas expresiones y su repercusión positiva que habrás empezado a notar en tu hijo.

Si no lo has hecho todavía, te animo desde aquí a retomar estos primeros asuntos pendientes.

Celos del hermano mayor

Avivar o no la llama de los celos

Descubre un nuevo mundo detrás de los celos

 

Mirar las necesidades de tu hijo que hay detrás de las conductas, requiere de mucha atención, y un entrenamiento diario de re-enfoque de tu mirada. Es importante que lo cultives día a día. Al principio te resultará más costoso, pero si lo mantienes, te darás cuenta que lo habrás automatizado y te saldrá sin apenas hacer ese esfuerzo inicial.

Seguir en la dirección para automatizar esta forma de mirar, te preparará para seguir avanzando en otras maneras de responder cada vez más elaboradas, más ajustadas a las necesidades de cada hijo tuyo.

Es como el andar. ¿Recuerdas cuando tu hijo consiguió andar por primera vez? Requería su atención plena. Ahora ya ni se acuerda de ese esfuerzo, y ya está corriendo, saltando, andando de puntillas, etc.

Es un avance lento y progresivo. Es todo un desaprender reacciones muy instauradas inconscientemente, practicadas durante muchos años, posiblemente antes de ser madre.

En este artículo pretendo dar un paso más en esta reflexión de tu mirada y respuestas desde un enfoque más práctico del día a día. Conocer más y mejor la situación de partida, seguirá ayudándote a ti y a tu hijo, para que puedas deshacerte de lo que no os aporta bienestar.

Recuerda que tus respuestas serán lo que marque la diferencia en forma de ayuda. Cada hijo necesita de tu ayuda para que pueda solucionar con amor todos los síntomas de los celos para que no lo arrastre durante su vida ni le repercuta en las relaciones sociales.

 

SI TE OBSERVAS RESPONDIENDO DE ALGUNA DE ESTAS MANERAS…

  • ¿Estas haciendo malabarismos para evitar causar celos entre tus hijos? 

No es necesario hacer ningún tipo de malabarismos. Ni quieras compensar esta situación con regalos, alabanzas, ropa, comida, y demás medidas que busques la proporción en igualdad y justicia para todos. Estos enfoques no aportarán a tu hijo ningún alivio para la envidia. Te invito a que lo acojas, como primer paso, con naturalidad y seguridad para que puedas aceptar su expresión. 

  • ¿Te esfuerzas en querer convencerles de que son igualmente queridos?

El mensaje oculto es de negación ante esta emoción: con un “no hay razón para sentir celos”. Ante una negación, no le puedes ayudar y lo más serio, tu hijo no se sentirá ayudado ni consolado emocionalmente.

Lo que necesita cada hijo tuyo es tu amor de forma exclusiva y singular. Es otro camino muy diferente de querer ofrecer a cada hijo un amor justiciero de igualdades. Es decir, que tengas que ir calibrando la cantidad igual de amor a cada hijo. Relájate en buscar uniformidades también en la forma de amarles.

Te propongo que te centres en AMAR a cada hijo, aunque sean de formas diferentes, pero asegurarte de AMAR en definitiva. Al mismo tiempo les ayudarás a establecer su propia identidad exclusiva como regalo adicional. Nadie es igual que otra persona. El mensaje oculto es: “Amo a todo tu ser. único e irrepetible” “Te amo por ser tal y como eres”.

El mensaje es: cada uno de tus hijos es distinto y absolutamente irreemplazable. Les quieres a todos, no igual, sino de forma distinta.

¿Quién más en este mundo se parece a tu hijo, tiene su sonrisa, sus pensamientos, sus sentimientos…? Nadie. Sólo él.

Puede que antes de haber leído esto del amor justiciero centrado en la igualdad, estuvieras tentada a comprar dos objetos iguales a cada hijo como forma de demostrarles que les quiero igual. Y también para que no discutan. Sobre esto último te quiero seguir contando más.

  • ¿Piensas en cómo hacer algo para evitar sus enfados?

No los quieras evitar. Son inevitables. En sí, como los celos, no está ahí el asunto del problema, sino qué se hace con ellos. Eso es también lo que marcará la diferencia.

Lo primero, siguiendo con el caso anterior de comprar dos objetos iguales, te invito a que te alejes de la posible culpabilidad por sentirte que tú has propiciado una discusión entre hermanos. No mires sólo la discusión en sí, sino lo que les puede aportar. Son momentos duros, sí, porque no es agradable verlos discutir, pero gracias a ests situaciones, pueden llegar a desplegar un abanico de oportunidades de aprendizajes. Entre ellos: tolerancia a la frustración, empatía, comunicación, escucha, negociación desde el respeto, y un largo etcétera. Son aprendizajes a utilizar de por vida.

Acompáñales en ese enfado, permitirles esa expresión y desahogo por vías no dañinas. Acompáñales desde la escucha activa emocional, para que lleguen a encontrar propuestas de solución. “Veo que Pedro le ha gustado los pantalones de Juan, y que a Juan le ha gustado el jersey de Pedro. ¿Qué podéis hacer para solucionar este problema?”

 

  • ¿Les has dado una conferencia sobre algún mensaje importante para tí?

Nada de sermones y menos, moralistas en donde tu objetivo sea la igualdad ni la justicia para todos: “Es tu hermano y a los hermanos se les quiere” “Somos una familia y nos tenemos que querer todos en todo momento”.

Mensajes claros, cortos y sencillos. 

La autoridad (con amor) pide brevedad. Sólo los débiles se explican.”, doctor Ginott.

 

  • ¿Te has hecho pasar por policía, investigadora o roles similares para averiguar algo a modo interrogatorio? “¿Por qué le has pegado a tu hermano?” “¿Quién ha empezado?” “¿Qué ha pasado?”.

Responde con explicaciones breves, sencillas y nada dañinas, desde tu sentir. No tienes que recurrir al insulto, ni la culpa, ni al miedo asustándole de por ejemplo, lo que podía haber provocado con una conducta descontrolada.

Si te centras sólo en la conducta, pierdes la valiosa información que ayuda a ir al origen del asunto.

En el uso del interrogatorio, el  mensaje de fondo es buscar un culpable y desde ahí, tu hijo se asusta demasiado para poder afrontar sus propios errores y no puede tomar decisiones.

Para salir de este callejón sin salida, una eficaz opción es la escucha activa emocional que más adelante te contaré más sobre ella.

Reemplaza el “¿quién es el culpable?” por la fórmula “Busquemos una solución”.

 

  • ¿Te has sentido obligada a relativizar conductas descontroladas, quitarles importancia o ignorarlas?.

Al contrario. Importante que evites adornos y hablar de los hechos de forma objetiva, sin criticar, juzgar, ni etiquetar. “Veo que le has pegado a tu hermano” “Veo que Juan quiere el vaso que tiene Pedro, y Pedro no quiere dárselo a Juan. Así que tenéis un problema”.

 

  • ¿Reaccionas rápidamente ante una manifestación de celos? 

Las reacciones rápidas, normalmente pasan por encima de la reflexión. Por lo tanto, desde esta tendencia, es más fácil que reacciones con enfados, castigos y similares. Estas reacciones llamémoslas castigo, no os ayudará a ninguno, porque sé que buscas la duración indefinida de una relación entre hermanos construida sobre la base de la consideración por los sentimientos del otro hijo. Y con el castigo evitas que cada hijo se pueda enfrentar a sí mismo, a sus deberes emocionales.

Hablo algo más sobre ello en otros artículos:

Lo que hay detrás de los límites sin castigos

Límites sin castigo y amor sin límites

Siguiendo con las reacciones, si tu foco de mirada está puesto principalmente en la conducta, te sucederán lo siguiente:

1.- Te pierdes la valiosa información que hay detrás de la misma.

Siempre hay una emoción y un sentimiento que desencadena una conducta.

Si pones toda tu atención y energía en querer modificar una conducta sin mirar ni entender la emoción y sentimiento de tu hijo, además de sentirte desesperada y agotada en el intento, la relación con tu hijo se resentirá.

2.- Te lleva a una peligrosa dirección: tu hijo no se sentirá comprendido, escuchado, ni ayudado. Todo ello le generará sentimientos de rabia, impotencia o incluso, resignación. Desde aquí, no puedes ayudar a tu hijo a fortalecer su autoestima y seguridad.

3.- La conducta seguirá apareciendo sin lograr la reflexión sincera de la misma.

Por ello, te animo a responder en vez de reaccionar. 

Parar, respirar, pensar, sentir y re-enfocar de nuevo la mirada, seguro que te ayudará  a responder de otra manera.

Cómo has podido comprobar, he mencionado en varias momentos la escucha activa emocional. Es una técnica de comunicación que es una ayuda muy valiosa que puedes utilizar en estos casos de celos. Ahora sí que ya estás más preparada para escuchar. En el próximo artículo te contaré cómo la puedes poner en práctica.

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