¿Sabias que los miedos son una emoción básica muy activa desde el comienzo de nuestra vida? Los miedos nos ayudan a asegurar la supervivencia y el bienestar de la persona. Y por lo que surgen desde muy temprano los miedos infantiles.

Si hay algo peligroso en el entorno, la emoción del miedo se activa y nos avisa. El miedo aparece para cuidarnos y protegernos de algún peligro. Muchas veces el peligro que sentimos puede ser real o creado. Y es aquí donde la emoción del miedo nos puede ayudar, favoreciendo nuestro bienestar o nos puede generar todo lo contrario. Haciendo que la fantasía sea la que nos domine y alimente más nuestro miedo, generando una posible distorsión de la realidad.

Para que la emoción del miedo sea un valioso recurso con el que podamos vivir mejor, es necesario aprender a gestionarlo con eficacia. El miedo debe convertirse en el gran aliado y no en nuestro enemigo.

👻 ¿Qué son los miedos infantiles? ¿Por qué tienen miedo los niños?

Para un niño, los miedos son completamente reales y son todo un mundo en su cabeza. Tienes que saber que como padre, madre o profesional, sí puedes ayudar a que superen sus miedos infantiles. Se consigue con buenas pautas y consejos, de está manera les ayudamos y les acompañamos para que puedan afrontar sus miedos o temores en su día a día.

Un niño necesita ayuda para gestionar los miedos infantiles, ya sea por el miedo a la oscuridad, miedos nocturnos, monstruos, terrores, brujas… Su identidad y personalidad está en pleno desarrollo. Además de esto, su capacidad de razonamiento mental está liderada por la fantasía como líder principal en su funcionamiento y todo es posible en un mundo mágico y creativo.

Tenemos que saber también, que las dos partes del cerebro más desarrolladas en la infancia, son el cerebro reptiliano, el que responde con ataque o huida y el cerebro límbico, que es el emocional. Donde se vivencia toda la emoción y crea su propia experiencia con la situación vivida. Por eso gestionar los miedos infantiles con el razonamiento, no es del todo eficaz ya que están infundados en gran parte por la fantasía.

En el mundo de los niños, muchos de los miedos infantiles fantásticos como pueden ser los monstruos, terrores, etc. tienen su raíz en miedo reales como el rechazo, abandono, insuficiencia, cambios, stress. El miedo, es uno de los mayores condicionantes de nuestros comportamientos, por miedo dejamos de hacer y hacemos muchas cosas. Para los niños el miedo es una emoción muy desagradable, cuando lo sienten si no tienen recursos para calmarlos se bloquean y es aquí donde los miedos infantiles se intensifican.

En general, ver el miedo como un amigo y comprender su labor fundamental en nuestra supervivencia, ayuda a evitar el bloqueo, y no sólo eso, nos ayuda a buscar opciones para superar los obstáculos de la vida… ¿qué hubiera sido de la humanidad si, en medio del bosque, al ver un oso no hubiéramos sentido miedo?

Os explico este breve mecanismo para entender que cuando nuestros hijos sienten miedo, se desata una serie de reacciones químicas difíciles de controlar si no es con la ayuda de una persona que sepa cómo hacerlo o porque hayan desarrollado una estrategia propia. Reprimir este mecanismo es ir en contra de la naturaleza del niño o de la niña en ese momento.

  • Desvalorarle: “a la venga, ya eres mayor para estar así…”; “Pareces un bebé….”.
  • Ponerle motes: “miedica” “cagueta” y adjetivos del estilo.

🌈 Cómo superar los miedos infantiles

Muchas familias y maestros se preguntan cómo ayudar a los niños a superar sus miedos. Te voy a dar 4 pautas para poner en práctica.

1. Conexión y comprensión antes los miedos infantiles

Lo que necesita un niño antes el miedo, es la CONEXIÓN y la COMPRENSIÓN de lo que le está sucediendo. Si le decimos un “no pasa nada” le estamos negando ese sentir y desde ahí, no se siente comprendido ni entendido. Es fundamental hablar de sus miedos con verdad, naturalidad y aceptación. 

Por ejemplo si el niño no puede dormir por las noches y necesita la luz porque tiene miedo, les ayuda hablar del tema. Es decir: “¿sientes miedo? ¿la luz encendida te ayuda a estar más tranquilo? ¿qué crees que te puede pasar?”. 

Como puedes comprobar, es el gran inicio para que pueda sentirse aceptado desde ese malestar originado por el miedo. Con estas preguntas y aceptando que sí, tiene miedo, es el comienzo para hablar mucho más y expresar lo que siente. Es entonces cuando el papel de la madre es de ESCUCHA ACTIVA TOTAL. Esta escucha es escucha de verdad. 

Por favor, no le juzgues ni le intentes convencer de que eso no puede pasar, de que no es cierto, etc. Si lo haces, tiras por la borda la escucha y es cuando el niño vuelve al inicio de la distancia, pero con mayor dolor. Lo que vivencia un niño es por un lado, sentir que puede contar contigo, pero de repente, con palabras similares a: “tranquilo, no pasa nada” “eso no va a suceder” “eso es mentira” “venga, que no va a entrar nadie”, de un plumazo vuelve a sentir que no le estás ayudando. Más dolor, más enfado, más distancia, más miedos. Y la espiral empieza a crecer. 

Para que te pongas en la piel del niño, es como si no te invitan a una celebración de alguien a quien sientes muy cercano. Así es como se siente este niño cuando no le invitan a hablar desde su sentir porque no tiene la escucha que necesita. Siguiendo este ejemplo de la invitación, ahora imagina que te han invitado a ir y cuando llamas al timbre y te abren la puerta, te miran y te la cierran en las narices. ¿Cómo te sentirías? ¿Cuál de las dos situaciones puede ser más dolorosa?

Exacto, la segunda situación, sería un segundo grado de dolor más intenso. Y se traduce cuando comenzamos a escuchar y el niño se comienza a sentir bien, pero de repente, ya no escuchamos, sino que le comenzamos a interpretar lo que dice, juzgar, animar, sin llegar a aceptar lo que está contando. 

2. Escucha activa de los miedos que sienten los niños

Por lo tanto, este primer paso de la escucha activa, es fundamental. Dejar libremente que se expresen libera muchas tensiones. Y si se sienten escuchados, se sienten arropados. Si se sienten arropados, pueden coger más fuerza en estos delicados momentos. Y otra espiral empieza a crecer. Ésta, en dirección contraria a la anterior .

Este es el comienzo de una gestión sana del miedo. 

Ya sólo con esta libre expresión, como nos sucede a los adultos, el hablar y escucharse a sí mismos, les ayuda a ordenar la mente sacando sus propias reflexiones, por muy disparatadas que te puedan parecer. Para ellos son importantes. 

Así que al dejarles sentir esas emociones desde su expresión verbal y tu escucha, inician esa gestión emocional vivenciando y transformando los sentimientos a otros menos dolorosos y angustiosos.  

Escucha activa-expresión libre verbal-ordenan pensamientos-liberación emocional-gestión y transformación emocional. 

Sé que es difícil sólo escuchar y apenas hablar. Pero si tienes necesidad de decir algo, que sea siempre desde esa conexión del sentir de tu hija o hijo. Es decir, como espejo que refleja lo que dice y se lo devuelves de otra forma parecida. Por ejemplo: “Guau, eso veo que te esta dando mucho miedo”; “Veo que estás muy asustada”, etc. O simplemente esas mini palabras que le evidencian que le estás escuchando como: “Aha”, “mmm”, “sí”, etc. 

3. Acompañamiento en el miedo infantil

Y la otra pauta que es importante aquí también es tener muy claro que es un problema que le compete a tu hija, hijo u niño. Por lo tanto, es él o ella quien debe encontrar las soluciones. No queramos resolverles sus asuntos, porque el mensaje de fondo es, “tú no puedes, tú no sabes, te lo hago por ti”. Tú le acompañas. Esa es una verdadera ayuda. Así que márcate una línea roja de actuación para separar las funciones que le corresponden a cada uno. 

Así que la pregunta final, después de su tiempo de escucha, te propongo que le digas: “¿y qué puedes hacer con todo ello?” “¿qué ideas se te ocurren para no dejar que te asusten?“. Es una manera de asumir su responsabilidad en el tema. Y si su idea es dormir con un palo y jugar a que si aparece alguien a la noche que le quiere hacer daño, le da un palazo. Y lo escenificáis como si así fuera. Lo que necesitan en este momento es sentirse fuertes y poderosos y poderosas para vencer lo que les venga. 

Tranquilas y tranquilos que no estáis favoreciendo valores incoherentes a lo que deseáis. Puede que entre tus mensajes constantes esté el “no pegar” y te sientas incómoda al parecer que estás fomentándolo. Pero ésta es una situación peculiar que no tiene que llevarse a la realidad. Estamos resolviendo el miedo infundado desde la imaginación, con imaginación. Por lo tanto, están en otro campo: la fantasía. 

4. Comunicación eficaz y conectiva ante los miedos de los niños

Y ya como cierre final: el gran complemento de la comunicación eficaz y conectiva antes el miedo infantil. Para ello, dos propuestas:

  • Foco en la abundancia. Nombrar y verbalizar todo logro de forma concreta y objetiva. Por pequeño que sea, puede tener un gran valor. Por ejemplo, verbaliza cualquier micro gesto de avance aunque le quede mucho por gestionar su propio miedo y siga estando muy asustado por algo:  “Has conseguido mirar debajo de la camba y eso antes sentías que no lo podías hacer” o “Has abierto los ojos y has mirado algo a el lobo que aparece en el cuento o película…”.  “Eso ayer no lo podías hacer. Enhorabuena, estás consiguiendo ser el dueño de ese miedo”.
  • Y  terminar con un: “Recuerda que yo estoy aquí para cuidarte y no voy a permitir que nadie te haga daño”, complementa esta ayuda. Eso sí, confiando y elevando sus posibilidades, recursos y su propia confianza.

Realmente este proceso consiste en hacernos dueños de nuestros miedos. Nosotros los dejamos entrar y nosotros podemos sacarlos. Y para ello, el niño necesita sentirse muy arropado, querido, aceptado y muy escuchado para empoderarse constantemente.

 

Recomendaciones de lo qué no debes hacer cuando un niño sienta miedo

  • Negar el miedo infantil. Decirle que “no pasa nada”; “eso no es nada”; “eso no va a aparecer”, etc.
  • Evitar el miedo del niño. Dejar de ir a una fiesta porque tiene miedo a los cohetes, por ejemplo. O no hablarlo ni mencionarlo. El miedo a algo se convierte en algo tabú.
  • Sobre-protegerle en los miedos. Cuando no le ofreces herramientas ni alimentas su confianza en que puede gestionarlo. Es cuando creas más dependencia tuya o de otro adulto. En definitiva, es desconfiar de sus posibilidades.
  • Abandonar al niño con sus miedos, con la idea de que se enfrente al miedo solo: “Ya te acostumbrarás…”

 

🧙 Recursos que le ayudan a vencer los miedos infantiles

Te ofrezco los siguientes recursos que os ayudarán con los miedos infantiles, recursos que les servirán a lo largo de toda su infancia.

➡ Películas infantiles para superar el miedo

  • La historia interminable. En la película los dos protagonistas de la historia, van venciendo sus miedos hasta conseguir vencerlos.
  • Vaiana. No se paraliza por el miedo, sino que con miedo, decide escuchar lo que dice su intuición y salvar a su tierra del hambre y de la muerte.
  • Monstruos S.A. En la película se ve el propósito de los monstruos, que es conseguir los chillos como energía que necesitan para que su ciudad funcione, hasta que una niña les desmantela todo su proceder.
  • El rey león. Se ven las dos partes de la película infantil, la parte en la que se rinde y abandona al miedo. En la segunda parte, el león recobra fuerzas y responsabilidad para actuar con valentía y poder ubicarse en el lugar que le corresponde.

 

➡ Cuentos infantiles para superar el miedo

  • Donde viven los monstruos. Es un gran cuento infantil que ha tenido hasta estudios del psicoanálisis. Es un maravilloso cuento que refleja claramente lo que significa liderar los propios miedos.
  • El pequeño conejo blanco. Refleja la valentía y confianza de una diminuta hormiga para sacar una gran cabra que a ocupado la casa del conejo blanco.
  • Una pesadilla en mi armario. Esta historia nos enseñará a espantar las pesadillas.
  • El monstruo que se comió la oscuridad. Refleja como el monstruo necesita la oscuridad como alimento y al final, el niño que tenía miedo de la misma, acaba pidiendo que haya oscuridad. Es decir, que venga el monstruo como ayuda para poder dormir.
  • De verdad que no podía. Miedo a la oscuridad.
  • El gato guille y los monstruos. Va descubriendo la procedencia de los ruidos.
  • Casi. Miedo a equivocarse.
  • Ser quinto. Miedo a heridas y médicos.
  • El árbol de los recuerdos. Miedo a la muerte.
  • El perro negro. Miedo a los animales.

 

Caso práctico de miedo infantil en niños

El otro día una madre acudió a mí para saber qué podía hacer con su hija con mucho miedo. A su hija le habían mandado en el centro educativo una lectura de tensión-intriga  y había empezado a tener muchos más miedos y temores. A su pequeña le estaba afectando en muchos aspectos en su día a día, incluso a la noche ya no podía ir andando sola por la casa. Vamos, que los miedos se le estaban apoderando y le estaban condicionando en su vida, tanto que iban a más y le estaban debilitando.

Su madre, apurada y ya muy preocupada, me preguntaba cómo le podía ayudar a su hija a superar los miedos que estaba teniendo su hija. Ella le quería animar diciéndole que no pasaba nada, que eso a lo que tenía miedo no era cierto y no existía… la madre veía que nada de lo que le decía a su hija le calmaba. Además de no funcionarle, la actitud de la madre le originaba a la hija un mayor malestar. La madre, no sabía por qué y ya no sabía que hacer para ayudar a su hija a superar sus miedos.

¿Quieres saber por qué reaccionaba así su hija?. Porque su hija no sentía el apoyo y arrope que necesitaba en los miedos que ella sentía.

Y esto sucede muchas veces. Tú como madre y padre quieres ayudarle a tu hijo o hija, pero sin saber por qué, reaccionan con rechazo, más enfado, más distancia o todo lo contrario, más dependiente de ti. Y puedes quedarte con “¿Pero si yo le quiero ayudar? o ¿Si le estoy ayudando?” Y es importante saber lo qué necesitan para poder ofrecérselo, porque realmente necesitan tu ayuda, pero de otra manera. Estas formas que con bonita intención utilizaba esta madre para superar el miedo de su hija, les llamo, las falsas ayudas, es decir, ayudas que no ayudan. 

Y el por qué de todo ello, la distancia de la hija y cómo transformar esas falsas ayudas, para que le puedas ofrecer a tus hijos verdaderas ayudas para que puedan gestionar sus miedos. Por eso he querido compartir contigo en esta guía de miedos infantiles para ayudar a vencer los miedos.

 

🤔 Ansiedad y fobias debido a los medios infantiles

Cuando el miedo se desborda en los niños se crea un problema de ansiedad y de fobias.

Como ya sabes, el miedo sigue estando presente en nuestras vidas de una u otra manera. Y más en la de un niño o niña, que el poder de la fantasía es muy grande. Pero cuando la gestión del miedo que hace un niño con esta emoción le genera cada vez más inseguridad, más angustia, más miedo, más dependencia del adulto, más limitaciones para hacer determinadas cosas y/o ir a según que lugares, puedo adelantar que no está consiguiendo gestionar el miedo de una forma saludable.

Y es que, para gestionarlo, necesita sentirse fuerte para controlarlo. Y a su vez, necesita de un adulto que le acompañe a sostener esta emoción para que pueda recoger la información que le ha venido a decir, para luego desecharla o actuar en consecuencia. Pero desde la decisión libre de cada uno. No que el miedo decida por el niño o niña. Esta es la dirección que puede llevar a la ansiedad.

Es diferente actuar con miedo que dejar de actuar por el miedo. Hay que entender que determinados miedos son normales a ciertas edades, ya que forman parte de su proceso de maduración. Si estos no interfieren la forma significativa en la vida del niño no debemos preocuparnos. Sin embargo, si los miedos infantiles persisten a pesar de aplicar estas técnicas, será necesario consultar con un especialista que valore las circunstancias personales de la familia y elabore una intervención apropiada.

 

Deseo que le puedas brindar verdaderas ayudas para que tu hijo e hija logre transformar los miedos progresivamente desde tu confianza y tu sostén emocional. Es precioso para ti y sobre todo para ellos, observar y sentir cuando van superando estas dificultades. Y CONFÍA,  tu hija e hijo pueden hacerlo. 

Si necesitas más ayuda sobre los miedos infantiles, puedes contactar conmigo.

 

Asesoría familiar

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