Después de todo el curso escolar los niños están cansados, agotados y más después de estos meses de confinamiento debido al COVID 19.  Nuestros hijos están deseando disfrutar del verano. Pero como padre y madre nos encontramos con dificultades de encontrar un equilibrio entre la relajación de las normas y el mantenimiento de los hábitos saludables. Y más cuando le sumamos la conciliación laboral en verano.

La conciliación familiar en verano para algunas familias es mucho más sencilla que en otras que se complica mucho más. Hay muchos factores que influyen en esta diferencia. Uno de ellos es la situación concreta del momento debido al COVID 19. Ahora es distinto enlazar las vacaciones con la situación del cierre de escuelas, que en anteriores años.

Otros factores son la flexibilidad laboral y combinaciones de los padres para disponer de tiempos de atención a los hijos. Y ya en el factor genérico, donde están incluidos todas las familias, es la situación emocional con la que comienzas y miras el verano. Puede ser que sea el ansiado momento para relajar mente y ritmo y desees que llegue con mucha ilusión, o puede que también, te genere mucha tensión por experiencias vividas en otros veranos, en los que los momentos de relación con los hijos aumenta y con ello, también las tensiones y malestares.

Te traigo algunas ideas y propuestas para las vacaciones escolares a tener en cuenta, para dar respuesta a estas situaciones variadas y poder disfrutar del verano lo mejor que esté en tus manos con tus hijos. Es importante tratar de disfrutar el tiempo que pasemos con nuestros hijos al máximo. Las vacaciones escolares tienen que ser un tiempo de diversión para toda la familia y de descanso tanto para los padres e hijos.

Consejos y recomendaciones saludables para las vacaciones escolares

  1. Es momento de conectar el adulto consigo mismo, hacer y disfrutar de aquello que le gusta hacer, como puede ser la lectura, pasear. Si los padres se cuidan, ayudan a llenar su energía y fuerza para poder sostener mejor las expresiones emocionales de los hijos. Con pequeñas grandes cosas, como puede ser echarse la crema en la cara con cuidado, atención y cariño, es un mini cuidado que puntúa y que todas las personas podemos hacer. Pensar en incorporar más. No sólo te cuidas tú y afecta a la relación con tu hijo e hija, sino que también le ofreces un gran modelo a imitar como forma de cuidarse el mismo.
  1. No recortar las horas de sueño de los niños. Una buena medida puede ser retrasar la hora de irse a la cama y la de levantarse, de manera que sus horas coincidan más con las de los adultos.
  1. Establecer horarios definidos en verano. Por ejemplo, mantener un orden en la hora de la comida, merienda y cena ajustado a las necesidades de tu hijo y padres, le ayuda a ubicarse y a alimentarse mejor.
  1. Mantener sus pequeñas responsabilidades. Involucrar a los niños en las tareas del hogar. Pueden ser cambiantes por días o por semana para que sigan motivados a hacerlo. En vez de recordar cansinamente y desde una orden: “María, pon la mesa…” te invito a preguntar “¿Quién se va a encargar de poner la mesa?” Así favoreces la acción y no la negativa. También puedes concretarlas en momentos de asambleas familiares, si está llevando a problemas.
  1. Respetar los límites.  Establecer unas normas o límites claros. Y si están representados en un cartel hecho con tu hijo e hija, mejor. Recordarlos a modo informativo, es muy necesario.
  1. En verano debemos evitar el uso excesivo de exposición a pantallas (videojuegos, televisión o móviles). Aprovechar el agua, piscina, ríos, juegos de mesa en la calle, observar animales, plantas e insectos es un atractivo que rompe con los momentos que relacionan con pantallas.
  1. Continuar con hábitos de comida generales a los del curso escolar, sobre todo en agosto y si tu hijo o hija va a comenzar en el comedor del centro educativo. Siempre adaptado a la estación estival con frutas de la temporada.
  1. Planificar los tiempos de descanso, actividad y tiempo libre. Tener una estructura general con rutinas, ayudará a toda la familia a encontrar un equilibrio entre descanso, diversión y atención. Importante que participe tu hijo e hija para la motivación y para el aprendizaje de la gestión de su propio tiempo.
  1. Conectar con tu hijo e hija. Es momento ideal de escucharle, observarle, mirarle con nuevos ojos para resetear el nivel de desarrollo que se encuentra, saber qué nuevos retos y responsabilidades le puedes pedir y que no. Y lo puedes saber si paras y le miras como si fuera uno nuevo en tu familia. Te ayudará a adaptar tu forma de relación cambiante por el paso del tiempo, para que sigáis estableciendo una relación sana. Además, no sólo tu hijo se nutrirá al ser mirado y escuchado, sino que también a ti te ayudará a no tenerlo en el eterno niño como si la vida no pasara. Es importante hacer un duelo progresivo a la infancia por parte de todos, padres a hijos e hijos consigo mismos. Todos salen beneficiados de ello. Cada momento tiene su peculiaridad y en el verano es un gran momento para identificarlo y mantener y/o aumentar responsabilidades.
  1. Las rutinas cambian en verano. La flexibilidad es importante incorporarla en la vida para aprender a vivir desde la improvisación y no tanto el control. Hay niños muy estructurados que tienen tendencia a rituales cerrados, como puede ser poner la caja de las galletas al desayunar de una manera y que es necesario ir aprendiendo a modificarlos para no generar una dependencia artificial que luego le genere extras de mayor frustración si no está como quiere o no hace la otra persona lo que tenía en mente, la inseguridad y angustia de no saber lo que va a pasar. Así que las vacaciones es un momento importante para encontrar un equilibrio entre la flexibilidad y una estructura general de base. Es el gran aprendizaje de vida, aprender y adaptarse a los imprevistos de una forma segura.
  1. Juegos y planes en familia, con la combinación de momentos individuales. Jugar en todos los momentos con los hijos, además de poder ser agotador, no beneficia del todo. Sobre todo, la forma y actitud con que lo hagas. Yo desde aquí te animo a que alternes momentos de protagonista secundario, con otros en los que tu idea es también importante y quieres lograr una adaptación del juego en donde todos estén a gusto, por su puesto tú también y todo ello, desde el equilibrio de establecer momentos para cada uno, con límites con respeto. También entre hermanos es importante hacerlo. Jugar también con nuestro niño interior que todos tenemos dentro es un gran momento de conectar con uno mismo y crear otros contextos de conexión de tu hijo contigo.
  1. Y si estás buscando lugares de ocio y socialización apropiados para que tu hijo e hija estén bien mientras que tú también lo dedicas a trabajar o autocuidado o lo que necesites, hazlo sin culpabilidad y con responsabilidad. Para que tú estés bien, también es importante que tu hijo o hija también lo esté. Por ello, la selección del lugar, personas con las que puede estar y tu acompañamiento a este cambio, también es importante. Así evitarás un posible mensaje oculto que puede recibir tu hijo que le puede llevar a sentir el “síndrome de niño aparcado por ser molesto, de sobra, etc”.
  1. Hacer que los fines de semana y los días entre semana sean diferentes y se diferencien de alguna manera sencilla. Con sólo introducir un elemento diferente puede resultar ya un bonito recuerdo. Por ejemplo, el día de helado en fin de semana.
  1. No sobrecargar de actividades el tiempo estival. Resulta ideal que nuestros hijos realicen actividades físicas y mentales cortas y variadas en el verano, ya que en el verano se aprende mucho. Escucha los deseos de tus hijos.
  1. Disfrutar todos los días de un rato de ocio en familia. Es importante parar el ritmo del día y como adulto y padre-madre, estar con intención y atención con tu hijo o hija al menos 10 minutos al día. Los veranos también son momentos muy sociables con otras personas y mantener esta rutina de mínimo 10 minutos al día de tiempo especial por y para tu hijo e hija, ayuda a tu hijo a seguir sintiéndote disponible, se siga sintiendo amado, valorado y atendido.

Asesoría familiar

 

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