¿ Qué tal vas con tu “efecto dron”? ¿Qué? ¿Qué no sabes de que te estoy hablando? Te contaba en el anterior artículo ¿Quieres que tu hija sepa que le sigues queriendo aunque te enfades con ella? , lo importante que es poder mirar qué pasa con tu expresión de tu amor en momentos en que tu hija expresa la rabia.

Son momentos duros que es muy fácil de quedarte enganchada en la rabia de tu hija, y como consecuencia, tu puerta de tu propio amor se va cerrando. 

Y no sólo eso, sino que también se abren las puertas de otras emociones. Y empieza un jaleo que sin consciencia, se hace una maraña cada vez más difícil de desenredar. Sobre todo porque en estas situaciones de rabia de tu hija, se mezclan todas tus emociones con las suyas.

Sin consciencia, puedes hacer tuyo el enfado de tu hija
 

Es como si las emociones fueran puertas y ventanas abiertas a la vez. Corriente de aire asegurada. Entre medio, tus papeles de tu mesa y los papeles de la mesa de tu hija, todos desparramados por el suelo. 

Todo un caos que puede generar aún más enfado. Por lo tanto, más enfado y rabia,  más puertas abiertas, más ventanas abiertas. Mayor enredo, mayor jaleo. La maraña inicial crece con rapidez. 

¿Y cómo empezó?

Cuando tu hija expresa esta emoción de la rabia, es porque detrás hay una necesidad no cubierta.
 

Puede ser por ejemplo al decirle un NO a algo. Y la emoción y necesidad que florece ahí, puede ser un “me siento rechazada y necesito que me tomes en cuenta. O me siento dolida cuando me hablas así”.

Y tu hija y el resto de  niños y niñas,  necesitan el  amor incondicional, escucha y conexión de sus padres y madres. 

Si tu hija siente una necesidad que no le estás ayudando a cubrir, te la expresará de una forma u otra, según su carácter, según vuestras costumbres. Normalmente con la rabia o con otra emoción que se esconde detrás de ella, la tristeza.

¿Puedes ver esa emoción y necesidad que se ha activado en tu hija?

¿O sólo puedes ver el enfado o la patada que le da al preciado armario que encima sabe lo mucho que lo cuidas?

 

 Y aquí está el inicio que puede cambiarlo todo. Desde aquí, la expresión del enfado de tu hija puede tomar dos direcciones:

  • la que lleva a vuestra unión y aprendizaje,
  • o la dirección que os lleva a más dolor, más lejanía entre las dos, más desconexión.

Y esto es lo que te  quiero contar en este artículo.

Tu foco de atención condicionará tu respuesta y la de tu hija.
[/vc_column_text][vc_single_image image=”4094″ onclick=”link_image”][vc_column_text]Y ¿quieres que te de una buena noticia? 

Que con entrenamiento conseguirás enfocar tu mirada. Lo demás irá apareciendo después. No estás sola, porque ¿sabes quién te puede ayudar? Tu propio dron, que a estas alturas, si todavía no lo has sentido como un gran amigo, así lo sentirás. 

Sin el efecto dron sólo ves los papeles esparcidos por el suelo que se van moviendo de un lado para otro. Sólo ves caos. Sólo puedes rechazar esa situación y deseas que termine ya. Y desde esta dirección, te lleva a la inercia de buscar culpables. Sólo puedes ver las conductas de tu hija, no a ella. Te activan más emociones, y elevan tu grado de enfado. Más papeles, más jaleo emocional, más enredo.

Esta es la dirección de la lucha de dolor, defensa, ataque, dolor, defensa, ataque… una espiral en la que las dos os hacéis más daño y no llegáis a solucionarlo.

El resultado, puede que lo conozcas: más distancia y residuos emocionales asegurados.

 

Pero no quiero dejarte aquí. Quiero hablarte de la otra situación que os ayuda a sellar vuestra relación, la que hace coherente esas palabras de “te quiero” a las duras y a las maduras. 

Vuelve a la situación de la expresión del enfado de tu hija y comienza a caminar con estos  3 pasos.  

¿Dónde puedes poner tu foco? 

  • 1º pon el foco en ti. Llama a tu dron que te ayuda a tomar más consciencia de la situación. Pídele que cierre las ventanas.

Momento de parar, respirar, sentir y llegar a más calma.  Ya puedes mirar la situación desde otra perspectiva. Ya le puedes empezar a dar otro sentido y puedes comenzar a transformarla. 

¿Dónde y cuál es tu necesidad? 

Mira lo que te duele de la expresión de la rabia de tu hija y nómbrala desde un mensaje Yo.

Comienza a ponerle nombres en 1ª persona, sin juzgar, sin interpretar. Lo más neutral que puedas. Lo más amoroso que sientas.

Te ayudan a expresarte desde tu ser interno sin herir a nadie. Te conectan contigo misma y desde ahí, tu puerta de tu propio amor, se abre o se mantiene abierta. Te alejas de las guerras de sin sentido, esas que comentaba de ataque-defensa-dolor. 

Estos son algunos ejemplos de mensajes Yo: 

“Cuando te veo así de enfadada, me siento amenazada, atacada,…” “Cuando… siento miedo porque me da la sensación de que pierdo el control de la situación y me siento perdida y creo que no lo sé manejar” “Cuando te enfadas de esa manera, me duele que no me quieras tomar en cuenta mis normas, o lo que te estoy queriendo decir” “cuando…me siento como un fantasma que no haces caso”, etc. 

Es cuando ya empiezas a diferenciar todos los papeles que hay por el suelo. Por lo menos, ya sabes los que son tuyos, y los que son los de tu hija. 

¿Y tu hija? ¿Dónde está? ¿Cómo está? 

Ahora olvídate de tu grado de orden. Tú eres la mayor. Tienes más recursos para seguir ordenándolos luego. 

Ahora tu hija te necesita más que nunca.

  • 2º. Pon el foco en tu hija. 

Corre a abrazarle, a estar a su lado de su dolor, necesidad, emoción.  Y aquí te aseguro, que si tu puerta de amor todavía no estaba abierta, acabas abriéndola de par en par. 

Todo tu canal de amor abierto. Es el antídoto, en forma de tu presencia, disponibilidad y contención desde el amor. Y esto es lo que realmente le ayuda. Es lo que realmente necesita.
 

Puede que por la falta de costumbre ella no pueda recoger tu abrazo. Puede que el miedo y la desconfianza de una posible reprimenda le pueda tensionar. Ahí lo sabrás según la dinámica que habéis tenido hasta ahora. Aún así, tiene solución: más amor para la reparación. 

Hay muchas formas de abrazarle. Un silencio, una mirada amorosa también abraza. Un límite con amor, también abraza. Si tu foco abre la puerta de tu amor, todo cambia.
 

Es una habilidad que cada vez lo harás más rápido. Sé que no es fácil, pero sí necesario. 

Después de atender su emoción y necesidad, sólo cuando ella sienta vuestra conexión y tu relación de ayuda, es cuando es importante hablar de la conducta. 

Importante, sólo después de la conexión. No hay prisa. Calma con este paso.

Cuando sientas el momento favorable, hablar de las formas, y  acompáñale a buscar alternativas como las que escuchabas en el anterior artículo. 

“He visto que te ha enfadado algo y sentías la necesidad de pegarme a mí. A mí no te voy a dejar que me golpees. Puedes decirme lo enfadada que estás con el cojín, o arrugando un papel, o… ¿Cómo se te ocurre otra manera de decírmelo?”

Es importante que se enfade y que lo exprese. Ya irá aprendiendo en sus formas de expresión. 

  • 3º Paso.

Después de la conexión, reparación y reencuentro, vuelve de nuevo a ti para sacar el jugo a esta situación. Tu hija es una gran oportunidad de aprendizaje de tu sentir. 

¿Recuerdas que se quedaron papeles tuyos desordenados? 

Normalmente son las necesidades no cubiertas de tu niña herida. Tienes un par de propuestas muy sanadoras en este artículo: Empoderarte como madre.

Te animo a aprovechar estos momentos para sellar vuestra relación. El mejor regalo de unión y comprensión. Sólo en tres pasos:

1º tu mirada hacia ti misma.

2º tu mirada hacia la necesidad de tu hija.

3º tu cosecha de aprendizaje.

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